Lunes sin carne: quinoa con calabacín, garbanzo y comino

Hoy haremos una receta que une Los Andes con India. ¿Acaso no vivimos tiempos de globalización? Este plato está basado en la quinoa, un grano que los Incas llamaban el grano madre y que viene cargado de aminoácidos esenciales. El toque asiático lo pone el comino, oriundo de Turkestán y muy popular en la cocina de India. Leí que tiene propiedades carminativas. ¿Qué es eso? Reduce las flatulencias y tonifica el intestino. Bonito dato para una receta de cocina.

El caso de los calabacines es interesante. Algunos historiadores dicen que se comenzó a cultivar en India, otros opinan que fue en América del Sur. Para nuestros efectos globalizadores, este vegetal será el puente entre ambos mundos. Los calabacines son ricos en vitamina C y ácido fólico, con una alta cantidad de fibra.

Los garbanzos aportan lecitina al cuerpo, lo cual ayuda a controlar el colesterol, con un agregado de Omega-6. Por último, el tumeric o cúrcuma le aporta un hermoso color amarillo al plato, pero además, sus credenciales señalan que es buen antioxidante y antiinflamatorio.

¿Te convencí con los argumentos de salud? Al revisar lo anterior entiendo mejor a Michael Pollan cuando dice que en ocasiones pensamos en los alimentos como medicina y no como lo que son: ricos alimentos.

Como siempre esta receta ha sido ya ensayada en la cocina de Gaby, mi esposa. Para quienes me han preguntado si ahora me metí a chef, la respuesta es sencilla: esa labor se la delego a mi maestra. Mi mejor labor es con los pies bajo la mesa, sea para comer o escribir.

Una última cosa: aunque este plato es una propuesta para los lunes sin carne, te lo recomiendo para el viernes: así siempre tendrás en tu nevera algo rico y nutritivo para el fin de semana.

INGREDIENTES

1 lata grande de garbanzos, colados.

3 cucharadas de jugo de limón.

5 cucharadas de aceite de oliva.

2 dientes de ajo, pelados.

2 cucharaditas de semillas de comino.

1 cucharadita de tumeric o cúrcuma.

1 cucharadita de paprika.

2 tazas de agua.

1 taza de quinoa.

1 cucharada de sal.

5 calabacines (750 gr.) cortados en tiras.

1 ½ cucharada de comino en polvo.

4 cebollines, cortados finamente.

¼ de taza de perejil cortado.

PREPARACIÓN

  1. Combina los garbanzos y el limón en un bowl grande. No sientas remordimientos por abrir una lata, aunque claro, si los cocinas tú serán más naturales y tendrán menos sodio (pero seamos realistas, si no los remojaste con tiempo, no te des mala vida). Agrégales 3 cucharadas de aceite de oliva, tritura el ajo y combina. Deja que se marine por 15 minutos, o mejor aún, por 2 horas.
  2. Calienta a fuego medio una sartén con 1 cucharada de aceite de oliva. Agrega las semillas de comino, ½ cucharadita de tumeric y ½ de paprika. Revuelve por un minuto o hasta sentir la fragancia. Imagínate que estás en India o Trinidad. Agrega 2 tazas de agua, la quinoa y la sal. Lleva todo a un hervor, revolviendo ocasionalmente. Reduce el fuego a mínimo. Cúbrelo y déjalo cocinar hasta que se haya absorbido el agua (unos 16 minutos, aunque pueden ser 15 o 17, en la cocina de Gaby las matemáticas son flexibles).
  3. Mientras tanto calienta la plancha. Coloca los calabacines en un molde y rocíalos con una cucharada de aceite de oliva. Cúbrelos con el comino en polvo, la otra ½ cucharadita de tumeric y la ½ de paprika.  Sazónalos con sal y pimenta al gusto. Cocínalos hasta que estén blandos y dorados. Luego, córtalos en trozos pequeños.
  4. Agrega los calabacines, el cebollín y el perejil a la quinoa. Luego los garbanzos, y si hace falta, corrige con sal y pimienta.
  5. Déjalo reposar por un par de horas. Adorna el plato con unas ramitas de perejil. Asegúrate de guardar un poco para el día siguiente.

 



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