Lunes sin carne: quinoa con puerros y salvia

Lunes sin carne: quinoa con puerros y salvia

La quinoa es casi perfecta. Oriunda de los Andes, encierra todos los aminoácidos que quieres y ofrece un sabor delicado que puedes manejar a tu antojo. Por más de 6 mil años ha sido cultivada por los Incas, y aunque se le denomina comúnmente un grano, en realidad es la semilla de una hierba (yo tampoco lo sabía). Viene además con alto contenido de fibra, hierro y manganeso y es ideal para las personas que sufren de intolerancia al gluten.

Si no te convencen sus credenciales nutricionales, solo piensa que es un excelente sustituto de la carne (y por eso los vegetarianos la veneran) Lo mejor es que se prepara en un instante, y como probarás con esta receta, puedes inventar con ella lo que desees. El boom de la quinoa ha aumentado su demanda global en lo últimos años, asunto que ha favorecido a algunos agricultores en Bolivia y Perú, pero por otro lado también ha elevado el precio del alimento, haciéndolo casi prohibitivo para las comunidades mas pobres.

Esta receta la tomamos del blog de Sonja y Alex, un par de cocineros con mucha creatividad. Mi esposa Gabriela la ha preparado en varias oportunidades, generalmente como acompañante, pero la verdad es que funciona de maravilla como parte de una ensalada. Esta receta es para 4 a 6 porciones. Y si quieres otras ideas, revisa esta receta de quinoa con calabacín, garbanzo y comino. También tenemos esta ensalada de papas dulces con quinoa.

INGREDIENTES

1 ½ taza de quinoa (roja, blanca o combinada)

500 gr. de ajo porro o puerros.

¼ taza de salvia fresca.

¼ taza de tomillo fresco.

1 ½ cucharada de aceite de oliva

1/3 taza de nueces.

½ cucharadita de sal.

Pimienta recién molida.


PREPARACIÓN

1.- Comienza con la quinoa. Enjuágala y cuélala (no es obligatorio). Colócala en una olla con 2 ¼ tazas de agua y una pizca de sal. Llévala a un hervor y luego reduce la llama a nivel bajo. Cubre la olla y deja que hierva por unos 15 minutos, o hasta que el agua se haya absorbido. Apaga el fuego y deja reposar tapado por 5 min. Afloja los granos con un tenedor.

2.- Mientras hierve la quinoa, trabaja en los ingredientes frescos. Elimina el extremo más verde del ajo porro y córtalos longitudinalmente. Luego corta cada mitad finamente para obtener media lunas delgadas. Si tienen tierra, lava y escurre (no quieres el efecto crunchy). Separa las hojas del tallo. Pica las hojas de salvia en pedazos medianos, al igual que las nueces (esto puedes hacerlo si las envuelves en una toalla y golpeas con una cuchara).

3.- En un sartén, calienta el aceite de oliva. Agrega el ajo porro y saltea por 4 minutos o hasta que comiencen a dorarse. Mientras haces esto, tuesta las nueces en otro sartén pequeño a fuego bajo (cuidado y no las quemes) Si las quemaste, repite el proceso y aprende de la experiencia.

4.- Cuando la quinoa esté lista, agrégale el ajo porro, la salvia, el tomillo, la ½ cucharadita de sal y la pimienta. Prueba y corrige la sazón. Puedes agregarle más aceite de oliva si lo deseas. Adorna con las nueces y sirve inmediatamente.



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