Madre soltera por elección y rompiendo paradigmas

Cierto que el término “madre soltera” por si sólo ya es un término encapsulado. Estamos en una sociedad que puede ser en ciertos aspectos prejuiciosa al escuchar términos como estos, pero también es cierto que el mundo es movimiento, la vida es movimiento y lo que ayer se consideraba un hecho, una postura, una concepción hoy puede estar desfasada. Y vámonos por esa corriente.

Como madres solas nos enfrentamos a una interminable lucha diaria de sacar adelante a nuestros hijos, cuidarlos, mimarlos, educarlos y ser femeninas, lindas, atractivas y estar frescas como una lechuga. Sí… Es bastante trabajo. Y mucho va a ayudar tu actitud ante la vida.

Cuando somos madres y queremos a nuestros hijos, cambia la percepción que tenemos de la vida. No, no es un cliché. Nuestros retoños toman el primer escalón de nuestros intereses y somos capaces de hacer cualquier cosa por ellos. Pero todo parte del núcleo. La felicidad de nuestros hijos no se basa (como erróneamente solemos adoptar consciente o inconscientemente) en comprarle la ropa más cool, los juguetes más caros, dejarlos como barco a la deriva sin dirección ni guía o el otro extremo, sobreprotegerlos; se basa en lo que TU como ser humano le transmites. Al final de cuentas, es lo que necesitan y lo que va a ser definitorio en la amalgama de aspectos que le acompañarán en su crecimiento y a lo largo de su vida a tu lado y cuando tú ya no estés.

El trabajo empieza por ti.

Acércate a Dios: Cultiva tu espiritualidad. Ora, vacía tus preocupaciones y temores en una comunicación fluida con el Altísimo en privado, eso mucho te va a ayudar a enfrentar tu día a día con paz. Ora con tus hijos, no me refiero a repetir una retahíla de frases, me refiero a que ellos prueben la buena relación que tienes con Dios. Esta comprobado que los niños que tienen consciencia de un ser supremo, tienen una mejor percepción de lo bueno y lo malo y la espiritualidad va a ser un gran punto a su favor que grabarás a fuego y le acompañará de por vida.

IMG-20130124-01445-1Sé ejemplo: Esta bien trillado este punto, pero es cierto. Puedes cansarte de repetirle las cosas a tus hijos pero ellos se fijarán es en lo que haces y como lo haces. Muchas madres se quejan de que sus hijos odian a todo el mundo (generalmente en la adolescencia) pero tú te la pasas hablando mal de la gente y chismeando con la vecina.

Haz ejercicio: Si no eres mujer de ir al gym, no puedes o no tienes tiempo, camina. Eso te va a servir de catarsis. Es importantísimo que liberes tensiones, que para la madre sola son muchas, porque los hijos son esponjas y porque si estás de mal humor o amargada ¿Hacia quién lo vas a reflejar?

Mímate: Según sea tu estilo, arréglate el cabello, píntate las uñas, exfóliate en la ducha. Haz algo que te haga sentir bella. Eres mujer. Dedícate un tiempo por lo menos una vez a la semana.

Crece: Estudia, prepárate, lee. Seguramente tu hijo/a es como la mía, súper inteligente, súper pila como la mayoría de los chamos hoy en día. A medida que creces como persona y aprendes, tendrás más que aportarles.

Sé su madre: No eres su amiga, eres su madre. Hazlo sentir. Trabaja en pro de una relación estrecha con tu hijo(s) desde el embarazo, si es posible. Mientras más temprano mejor. Pregúntales como están, como se sienten, como les fue en el cole. Cuando lo corrijas, sé firme, dile las razones, convérsale. Escúchalo, acarícialo, abrázalo, dile que lo amas y que le importas. Que sienta que estás allí. Tendemos a menospreciar estas expresiones de amor y después nos quejamos de la lejanía de nuestros hijos.

Es un trabajo fuerte, de constancia y perseverancia, de lágrimas y muchas mañanas sin ganas de levantarte; pero de muchas alegrías, logros y satisfacciones. No es fácil, no fue ni lo será.

Recuerda que es un asunto sólo para heroínas.



Deja tus comentarios aquí: