Maestros conscientes, maestros felices

Maestros conscientes, maestros felices.

Son pocas las veces en las que nos detenemos a observar y preguntarnos si como maestros somos felices y qué significa serlo en nuestra profesión.

Mucho se habla de la consciencia, del estar aquí y ahora, y del estado de presencia. Entonces, aunque existan infinitas herramientas para estar en paz, armonía y amor, vale la pena preguntarse; si desde nuestro rol de educadores, somos en realidad conscientes y felices.  Por ello es importante tener presente que, ser maestro va mas allá de la enseñanza de los conocimientos y las habilidades, incluso, serlo supera un código ético profesional y ese compromiso de participación con el entorno. Sencillamente no es algo que encuentre sus limites en un uniforme, unas materias, un contenido o en ese objetivo de establecer vínculos de aprendizaje reciproco con los alumnos o la relación con los padres. Ser maestro vas más allá de la vocación y la fascinación por el crecimiento de otro.

Convertirse en educador supone algo más de lo que no puede aprenderse de manera formal, y es así, porque serlo, es estar consciente de ser una vía y un medio para llevar y entregar lo que realmente somos. Entonces, ¿Sabemos quiénes somos? ¿Cuál es nuestra verdadera identidad? ¿Qué relación tengo con quien soy? ¿Desde dónde extendemos nuestro rol como educadores? ¿Cuál es el mayor obstáculo que tenemos los maestros para estar en felicidad? ¿Cómo me siento? O simplemente ¿Qué es importante para mí? Siendo éstas y otras más, interrogantes que debemos respondernos para permitirnos dar tres pasos muy importantes, como lo son; el observar, apreciar y transformar, y con los cuales tendríamos la oportunidad de saber por dónde encontrar nuestra felicidad ser felices.

Trabajar la felicidad, ser emocionalmente inteligentes y sentir ese estado de presencia, hace evidente que nuestro bienestar progresa, potencia la motivación y por ende mejora el ambiente dentro del aula y las relaciones con nuestros colegas en el día a día. Todo esto, es efecto de nuestra consciencia y por ello, se hace importante sentirnos y observarnos de igual manera que lo hacemos con todo aquello que nos rodea. Simplemente, no podremos pedirle a nuestros alumnos y compañeros, que traten ser felices, si nosotros no lo somos.

Ser maestros felices es la habilidad de ser conscientes de nosotros mismos, reconociéndonos con defectos, y con miedos que superar y sin querer tener siempre la razón, libres de condicionamientos y expectativas. Cuántas veces no nos aferramos a las cosas; títulos, estudios, a las personas, a los juicios, a las culpas, al deber ser, a los logros, o a la competencia y a los reconocimientos como si nuestra felicidad dependiera de todo esto. Cuántas veces creemos que ser feliz pasa por tener unos días buenos y no nos damos cuenta que la felicidad no es cuantitativa y que no depende de la cantidad de momentos agradables, sino que ésta es un estado mental auténtico y que, para que sea real, debemos conectarnos internamente.

Si queremos mayor comprensión de la realidad, acceder a lo mejor de nosotros mismos, encontrar paz interior y vivir cada instante con plenitud y consciencia para educar con propósito e inspirar a otros, tan solo debemos tener una pequeña dosis de buena voluntad y girar nuestra mirada hacia nuestro corazón, porque es ahí donde todo tiene sentido y donde en realidad somos y estamos. Ahí encontraremos nuestra verdadera vocación y hallaremos la respuesta y el llamado de ese sentir que nos lleva a dedicarnos a ser maestros.

Solo seremos maestros conscientes y felices cuando experimentamos nuestra realidad con amor. Es una experiencia, porque es lo que somos, y para tenerla simplemente debemos eliminar los obstáculos mentales que se interponen. Eres maestro consciente cuando te conectas, vinculas contigo y no te relacionas desde un título, desde tus fortalezas o debilidades. Eres un maestro feliz cuando sientes que eres felicidad, y así realmente tienes algo que compartir y que puedes extender a los niños, jóvenes y adultos, en fin, a todo el mundo entero sin separar a nadie y sin esperar nada a cambio, porque el simple hecho de dar, ya te hace recibir y con esa acción, ya eres.

Ten el poder de transformar/te, por la renovación de tu mente, ten el coraje de romper con todos tus sistemas de creencias que fueron impuestas en ti por la sociedad, por la educación, por tu crianza y ábrete a un nuevo camino, a una nueva experiencia de ser maestro consciente y feliz.

Que nuestra profesión y vocación sea la plataforma, la vía para llevar lo que somos, nuestro estado de felicidad, de amor, lo que enciende nuestro corazón, y sólo así, seres maestros reales y auténticos.

Recuerda que, educar más que enseñar, es el arte de dar luz a aquello que existe dentro. Despertemos nuestra verdadera luz, reencontrémonos con nuestra parte auténtica y con nuestro ser. Un maestro consciente puede educar de forma consciente, si procura elevar su consciencia y compartir su luz.

Si! educar nos mueve, nos apasiona, entonces que sea la felicidad de ser conscientes lo que realmente somos, lo que nos impulse a educar.

EduSer

Ig:@soyeduser



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