Mapa de ti. Cómo, cuándo, dónde, por qué… y hoy

Tomar conciencia significa aceptar nuestro poder individual y el hecho de que nuestros pensamientos y en lo que creemos tienen efectos incalculables.

Vamos a empezar con el procedimiento de desintoxicación del módulo II de La Espiral del Yo: fases de la sub consciencia.

Este es el laboratorio del alma y desde donde se proyecta. La entrada a la magia. Aquí yace Kía, la energía sexual creativa poseedora de todo el quantum de poder que requerirá el espíritu o bella para lograr el manifiesto (Ver artículo: El Laberinto). Así que procuremos prepararlo bien para el momento de la batalla.

Hemos de hacer un viaje por el tiempo con el sincero propósito de localizar y romper esos esquemas reiterativos.

Hay dos líneas de procedimiento: percatarse de lo que debemos aprender y/o asumir que lo sucedido pertenece a un tiempo evolutivo particular el cual grabamos como absoluto y requiere ser reseteado, transformado y actualizado.

Me parece percibir el estupor de algunos y escuchar la pregunta:

¿Pero no se supone que todo es aprendizaje?… ¡Pues no!

Hay escenas que son para marcar, unas para formar, otras simplemente detonar, etc. Todas tienen un componente de formación de la identidad individual y distintos propósitos.

Empecemos por observar el concepto de creencia como tal:

“La creencia no es un fin en sí mismo sino una herramienta para lograr efectos. Nuestra realidad, como la conocemos es estocástica por naturaleza; es decir, que cada ser inteligente “crea” la realidad por su interacción y participación en ella” Alberto Lovera, Magia del Caos.

Tanto ”creer” que lo sucedido debió y pudo ser distinto como “creer” que sucedió perfecto es ilusorio.

Estamos en el segundo 0: desconstruír el propio concepto de creencia.

Alexia vino a mi consulta por varios motivos de salud pero nunca mencionó las eventuales jaquecas que sufría. Un día, tratando el tema de pareja, surgió.

En una regresión de edad dentro de La Espiral viajamos hasta los 9 años de edad y el sistema nos paró en un momento donde ella estaba viendo en la tele una escena de guerra en la que bombas estruendosas explotaban al son de unos padres que, en una habitación contigua, a gritos peleaban.

Solo eso. Observar cómo el sistema nervioso anclaba una “energía”.

Posteriormente se trabajó la misma energía a otra escala y fondo pero las jaquecas ya no necesitaban estar más. Había visto y desaparecieron.

Debemos formularnos preguntas sobre nuestra vida y permitir que estas nos guíen hacia las regiones más recónditas de nuestro ser.

¿Hiciste la lista que te sugerí en el artículo anterior: Mapa de ti. Base de Creencias?

¡Hazla y observa!

Pregúntate: ¿Cuándo y cómo sucedió? ¿Quiénes estaban implicados?¿Es tuya la conclusión o de otros?¿Por qué te la creíste?

¿Qué conclusión sacas HOY: lo “veo” igual?

Tu problema no es con el pasado, ni con el futuro, es con tu mente atrapada en ideales, perspectivas y posturas rigurosas ante la vida: libéralas.



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