Marchas ¿es la mancha o marcha gay?

La verdad es que de antemano sé que por tocar este tema me voy a echar a muchos encima mientras que otros tal vez, compartan mi punto de vista, pero la verdad es que uno para eso escribe: para hacer que la gente piense, reflexione y claro, de vez en cuando levantar un poquito de polémica y controversia sabrosona.

Es por eso guapos y guapas que en esta ocasión hablaré de las míticas y carnavalescas marchas –o manchas, como les digo yo- gays. Todos sabemos que el origen de las marchas se remonta a los años 60 y surgieron como un movimiento social que verdaderamente luchaba y pugnaba por los derechos de la comunidad LGBT (y anexas) frente al gobierno y la sociedad. Sin embargo hoy en día la situación ha cambiado y también la forma en la que estas marchas se llevan a cabo, debido a que su enfoque mismo es el que ha cambiado.

Hace algunos días, en un pequeño grupo de CaraLibro – Facebook pa´ los cuates se posteó algo relacionado a las manchas, perdón, marchas gay para saber qué era lo que opinábamos y la verdad es que me dio gusto saber que varios de los participantes compartíamos una opinión más o menos similar.

Y es que personalmente, siempre he estado en desacuerdo con tales marchas –bastó solo una vez que fui para darme cuenta de que no era lo mío– debido a que su enfoque social y de causas justas ha cambiado. Los ideales por los que se crearon en un inicio ya se han ido rezagando y ahora no son más que grandes espacios publicitarios para negocios LGBT y para beneficiar los intereses de algunas cabezas.

Sin embargo, yo entiendo a algunos que argumentan que son divertidas y sirven para ir a echar el coto sabroso, y eso está bien; como diversión tal vez puedan justificarse, pero seamos sinceros, hay mejores tipos de diversión y más organizados…. es decir, con estilo.

Después de hacer algunas observaciones la primera vez que fui, pude concluir –en mi opinión claro– que las marchas gay lejos de dignificar y dar una buena imagen del homosexual para con la sociedad, lo denigran y lo encasillan en estereotipos bizarros y errados que son muy lejanos de lo que realmente es ser homosexual. Entonces, la gente es cuando al ver dicho “show circense”, generaliza y conceptualiza al homosexual con una imagen errada. Y no es que uno como homosexual deba preocuparse por siempre dar una buena imagen a los demás para quedar bien, no. Pero sí pienso, que si no se va a dar una buena imagen con las marchas, que tampoco se de una mala.

A marcher blows kisses to people in the crowd as he participates in the Gay Pride Parade in New YorkNo obstante y al mismo tiempo, entiendo que ese evento es un espacio abierto en el que muchos hombres y mujeres de clóset pueden sentirse como en casa y con cierta “libertad” para ser quienes son realmente. Pero piensen algo: hacer una marcha gay para sentirnos representados por un movimiento, es todavía aceptar que nosotros mismos como homosexuales nos consideramos diferentes y excluidos de la sociedad, por lo que necesitamos de esta clase de eventos –sin fundamento y sin esencia ya– para darnos a notar y precisamente esa forma en la que pretendemos darnos un lugar, es errada.

En realidad a estas alturas del partido no necesitamos seguir en marchas ni esa clase de eventos –a veces muy exhibicionistas– para sentirnos integrados a un grupo. Creo que cada uno como ser humano, tenemos el poder de auto representarnos y darnos nuestro propio lugar frente a los demás. Recuerden que como nos ven nos tratan, así de simple.

De esa manera cada uno de nosotros contribuiremos a erradicar todas esas creencias e imágenes erradas que la sociedad ha generalizado con respecto a los homosexuales, mismas que nosotros hemos permitido y perpetuado.

Es por eso mis queridos inspirulinos, que después de todo lo anterior puedo decir que no estoy en contra de la gente que va a las marchas, estoy en contra de que como homosexuales sigamos creyendo que solo con “shows” como ese podemos sentirnos representados e integrados a un grupo, cuando no es así.

Finalmente la marcha gay se realiza cada año en muchos países y si piensan asistir, háganlo, pero antes de hacerlo sería interesante que se cuestionaran ¿para qué voy?, ¿me es útil ir  la marcha?, ¿me ayuda en algo asistir?, ¿qué me deja?, ¿me hace mejor persona? Les aseguro que después de responder a conciencia las preguntas anteriores, se darán cuenta que en realidad para representar a la homosexualidad – un concepto muy grande como para una simple marcha –  se necesita mucho más que un evento con poco estilo y clase. En realidad no hace falta más que uno mismo para representarla con toda la poma y la dignidad que se merece y que desde luego, podemos y merecemos tener. Muuuuak.

 



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