Mariela Michelena: Mujeres que lo dan todo a cambio de nada

Para nadie es un secreto que soy fan, seguidora y admiradora de mi amiga Mariela Michelena. Que su trabajo no sólo me ha ayudado a mí a salir de baches emocionales, sino a muchas mujeres en el mundo. Que sus libros me los devoro, reviso y me ayudan en mi propio trabajo. Mi querida Mariela ha dado a luz el tercer libro de una trilogía que comenzó con Mujeres Malqueridas. Este nuevo libro se titula “Mujeres que dan todo a cambio de nada” que ha nacido gracias a los correos electrónicos que ha recibido de sus lectoras. Seguramente la carta que le escribí muchos años antes de conocernos, sea una de las miles de cartas que ha recibido en estos años, cartas que inspiraron esta nueva obra.

 

¿De dónde surge la idea de escribir este nuevo libro?BAD74290F41014A96C9A671784E0332534D7D191ED9312F272pimgpsh_fullsize_distr

Yo escribí primero mujeres malqueridas, y a raíz de Mujeres Malqueridas yo recibo correos de mujeres que no se pueden separar de sus parejas o que viven un duelo “espantoso” porque se han separado porque las han abandonado. Y ahí escribo “Me cuesta tanto olvidarte” y sigo recibiendo correos. En esos correos, mis lectoras me cuentan sus historias con las que muchas otras podrían identificarse. Me parecía que yo podía hacer algo con esos correos, así que después de mucho  revisar y escoger entre más de 3000 correos elegí unos cuantos. En el libro, no es que respondo el correo de la lectora sino que lo comento.

¿Qué tienen esas lectoras en común?

Lo que tienen en común es que sufren por amor. Todas tienen en común un mal amor, su disposición a sufrir, su disposición al sacrificio y a dar todo por el otro a cambio de nada.

 ¿Dar todo a cambio de nada es visto como ser buena, estar disponible o no ser egoísta?

Es visto como todas esas cosas, pero no es verdad que lo damos todo a cambio a cambio de nada… Lo damos todo y esperamos todo a cambio, lo que pasa es que después nos quedamos sin nada. Se crea la expectativa que el otro te lo dé todo, que se entregue como tú y que el otro se sacrifique por ti como tú lo harías por él. Pero el otro podría decirte “Oye yo no te lo pedí todo, si tú me lo diste ¿quién te mandó a dármelo?»

 ¿Son las mujeres más “independientes” son las más dependientes afectivamente?

Son caminos distintos. Hoy en día somos liberadísimas, trabajamos o generamos más que nuestros maridos y no obstante, seguimos sufriendo por amor como en el siglo XIX . Ninguna mujer de hoy en día piensa que va a ser una mujer malquerida. Ninguna mujer de hoy en día piensa que va a ser una mujer maltratada. Y son muchas más de las que deberían. Ninguna está vacunada de “mal amor”, porque lo afectivo es mucho más importante que cualquier otra cosa.

 Una mujer que compre tu libro, ¿qué va a encontrar además desentirse identidicada? ¿Este qué tiene de especial?

Yo los estoy planteando como una trilogía “Mujeres Malqueridas”, “Me cuesta tanto olvidarte y “Mujeres que dan todo a cambio de nada». Es un libro donde toco temas que no toco en los otros, como por ejemplo el celoso patológico. La mujer que lea este libro va a encontrar más espejos donde mirarse, más espejos con qué identificarse. Trato el tema de las mujeres que, por ejemplo, se endeudan por el otro o que prestan dinero a los maridos, o que piden prestamos para ellos (en ese momento de la entrevista me partí de la risa porque yo misma me endeudé con una moto durante 5 años en nombre del amor) y son temas que surgen de las cartas.

 ¿Cuál es la cura? ¿Tú crees que aprendiendo a recibir estaremos en un camino diferente?

Antes de aprender a recibir, hay que aprender a pedir. Y no sabemos pedir, nosotras no pedimos ¡porque eso es una ordinariez!. Nosotras damos y ¿pedir qué? Ellos no sufren de esto. Ellos piden todo el tiempo “Tráeme no se qué”,  “Hazme no se qué”, “Pásame no se qué”… Hay toda una historia en que la mamá de ese señor lo educó así. La mamá de ese señor hace de ese señor un inútil y de las hijas unas esclavas.

 Para Mariela Michelena ¿Cuál es la fórmula?

Para Mariela Michelena no hay porque Mariela Michelena tiene la desgracia de ser Psicoanalista no creadora de fórmulas (Risas), porque me encantaría creer en las formulas y en el libro digo “lo siento pero no tengo la receta de las perdices”.

Yo creo que no hay fórmulas pero he llegado a detectar dos puntos que me parecen muy importantes que pueden servir como señales de alarma. Una es LA COMODIDAD tuya, que tú en una relación te sientas cómoda, que sientas que puedes pedir, que puedes ser como tu quieras, que sientas que puedes decir lo que piensas, que sientas que puedes estar un día de mal humor y que no pasa nada, o que tu pareja esté de mal humor y tú no tienes miedo de que se vaya a acabar la relación por eso. Que sientas que puedes contarle una cosa divertida que te pasó con tus amigas y que eso no significa que el otro se va a poner celoso. Que estés tranquila, que sientas que puedes triunfar y no tener que hacerte la “probrecita” por pensar como se va a sentir el de mal, si tú triunfas.

Y el otro punto es la RECIPROCIDAD. No es ponerte a medir y contar tu me diste yo te di. Pero debería haber una cierta sensación de que cada uno cuenta con el otro con una cierta confianza, de que el otro, en la medida de lo que pueda, va a estar allí, y no solamente para pedir, pedir, pedir y que tú no vas a estar ahí solamente para  dar,  dar, dar o sacrificarte y sacrificarte. Y echárselo en cara al otro.



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