Marilyn era intelectual: Las cosas que aparentamos vs. las que somos

Estaba yo en una clase divina sobre percepción y dirección de arte cuando me presentan una serie de fotografías donde la bomba sexy de Marilyn Monroe se observa leyendo, y no lee cualquier cosa sino que se sumerge en novelas clásicas y profundas de la literatura. Era de esperarse teniendo en cuenta de que estaba casada con Arthur Miller fue mi primer pensamiento, pero, ¿era realmente algo que podría esperarse de Marilyn?

Años después de su muerte sabemos y entendemos que, detrás de unas cuantas frases muy bien pensadas y unos looks muy trabajados, vivía una mujer en búsqueda de un escape y de respuestas que aparentemente la vida no le brindó. Así como podría vivir cualquiera de nosotros, aparentando ser algo que no somos sea por miedo, ansiedad o simple costumbre a satisfacer necesidades ajenas antes que las propias.

He pensado entonces en ese mundo ficticio que creamos a nuestro alrededor y que nadie, ni siquiera millones de seguidores a nivel mundial ni el título de sex bomb podría percibir como falso. Llego entonces a pensar en mi propio universo, ese que proyecto a terceros y que pocos saben sobre su falsedad. Busco mi esencia y entiendo que la base de mi existencia se reduce al escape, el constante escape y transformación de la materia de mi vida, y tras un corto estudio y observación de mi entorno concluyo con que la mayoría de nosotros vivimos en una constante dinámica de escape de otros y escape propio.

Queremos alejarnos de ese yo interno que no toleramos, lleno de defectos que encontramos día a día en el espejo y que nos negamos a aceptar, mientras que la mismo tiempo buscamos separarnos de los antivalores que se predican en la sociedad donde nos desarrollamos a diario.

Somos escapistas profesionales conviviendo en un mundo lleno de universos rechazados por sus creadores, por todas esas personas que caminan y conviven a nuestro alrededor, que se mezclan con nosotros y que minuciosamente han creado una careta para enseñar al resto, así como previamente hemos hecho nosotros mismos.

No está mal, es el curso natural del hombre. El detalle está en cuántas caras, cuántos mundos y cuántas fases podemos manejar y estamos dispuestos a proyectar. Mientras más caras tengamos, más personas seremos, y por ende, más control tendremos.

Somos escapistas, así como Marilyn era intelectual.

Love, R.



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