Más sobre la miel

Investigando material sobre alimentos, me ha llamado la atención el tema relativo a la producción de miel.

En Estados Unidos, país en el que vivo desde hace años, poco se consume el néctar de las abejas. Noto como los mercados  promocionan muy poco el consumo de este elixir maravilloso tan útil para la vida de los seres humanos.

Los americanos se están ocupando mas sobre el proceso de polinización de las abejas que sobre el alimento que ellas producen. A diferencia de las antiguas culturas, que llamaban a la miel el alimento de los dioses, la moderna cultura americana pareciera pensar en este producto como uno mas del montón que ofrecen las estanterías de los supermercados.

Hoy en dia endulzamos las recetas con azucares granuladas y siropes de maíz, mientras dejamos la miel a cargo de recetas específicas de repostería como la elaboración de dulces griegos, o árabes.

Poco sabemos sobre los diferentes sabores de las mieles. Me di cuenta de ello apenas unos días atrás cuando, visitando un mercado local cercano a mi casa, pude disfrutar de una degustación de miel. En mi conversación con uno de los criadores de abejas presentes en el acto, me enteré que el sabor de la miel varía de acuerdo a cada planta en donde se realice la polinización. A conciencia de esto, pude distinguir el aromático sabor de la flor de la naranja en contraste con el oscuro color y el fuerte sabor del llamado trigo sarraceno.

Esta inusual cata de miel me convenció de que estaba al frente de un nuevo alimento hasta ahora casi desconocido para mi.

A partir de esa experiencia culinaria he leído diferentes artículos de especialistas en la materia, que han puesto al descubierto decenas de recetas que datan de los tiempos romanos de Apicius en donde se utilizaba el dulce néctar de las abejas como salsas para aderezar carnes y pescados, muchas de ellas con un toque de vinagre para crear un efecto agridulce.

Una de estas recetas me llamo la atención particularmente y quiero compartirla pues es absolutamente maravillosa y además muy sencilla de preparar.

Atún frito con miel.

2 libras de filetes de atún fresco o de filetes de pez espada

Sal

2 huevos batidos

½ cucharadita de comino

Miel, suficiente para cubrir ambos lados de los filetes

Harina para cubrir y aceite de oliva para freír.

Preparación

Mezclar los huevos con el comino. Untar ambos lados de los filetes con la miel, pasarlos por la harina y eliminar el exceso, pasarlos por los huevos batidos y freírlos en la sartén a fuego mediano hasta dorar y listo.

Una receta fácil y diferente que vale la pena experimentar. Se las recomiendo, es absolutamente deliciosa.



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