Masajes, manos y ternura

«Con un fuerte abrazo y un beso te diré: mi cariño es para ti»
Barnie

La crianza con apego habla de la vuelta a la cercanía con nuestros hijos; y no hablo solo de distancia en la medida de metros que nos acerquen o separen, hablo de la cercanía en términos de cariño y ternura, de todo aquello que la abuela llama «malcriar al muchacho» y que es de gran importancia para el desarrollo físico, psíquico y espiritual de nuestro bebé como persona.

Nuestra cercanía, nuestro tacto, ayudan en el crecimiento y desarrollo saludable de nuestro bebé. En sus primeros años es importante sentir el contacto físico y el cariño de quién los acaricia, y si nos ponemos a ver –aun de adultos- no hay nada mas reconfortante que sentir un buen abrazo, un masaje, un gesto de cariño acompañado por un simple apretón de manos.

El masaje con sus propiedades terapéuticas nos ayuda a establecer ese contacto con nuestros bebés y también podemos disfrutarlo con nuestra pareja. Será una herramienta que nos permita mantenernos cerca los primeros meses después del parto y a sentirnos reconfortadas después de amamantar.

En su libro Masajes para bebés, Christina Voormann nos da una amplia guía de masajes para estimular y reconfortar a los bebes de 0 a 12 meses pasando por la preparación del aceite hasta llegar a rituales de relajación para las madres. En este libro podemos leer:

Los masajes hacen feliz al bebé

piecitoSe ha podido comprobar que los bebés que reciben masajes de forma regular lloran menos que otros de su edad. Son más abiertos y más receptivos. Incluso mejora el desarrollo de su motricidad.

Los masajes también pueden ser de gran ayuda para los niños que sufren enfermedades graves: recibir habitualmente un masaje relajante –especialmente si son los padres los que lo dan- hace que el niño borre esos temores que normalmente agravan la dolencia o impiden su curación. Pero, naturalmente, tampoco es posible generalizar: antes de darle masajes a un niño enfermo es imprescindible que consultes a tu médico.

Dar masaje habitualmente

  • Ayuda al bebé a que «digiera» mejor los recuerdos de su nacimiento
  • Influye positivamente en la relación entre los padres y su niño
  • Estimula la capacidad de relacionarse
  • Refuerza el sistema inmunológico y la respuesta hormonal al estrés para más adelante
  • Alivia las alergias y afirma la piel y los demás tejidos
  • Reduce la flatulencia, por lo que alivia los dolores de vientre
  • Refuerza la musculatura, mejorando la capacidad de coordinación
  • Estimula el crecimiento de los niños prematuros

Si para un adulto este contacto resulta agradable para los bebés es incluso imprescindible. Toda esta ternura está en tus manos y puedes llenar las horas, los días, la vida entera de tu bebé con ella. Comienza ahora. Acaricia, abraza y lleva a tu pecho a tu bebé.



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