Mayéutica

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Está de moda un raro concepto de espiritualidad, efímero, una mezcla de crucifijos, rosarios, figuras de buda, cristo en la cruz, amuletos, Eckhart Tol, Coelho, Miguel Ruiz, Walter Rizzo, el horóscopo chino, astros, el tarot, cualquier cosa esotérica, conjuros, oraciones y rezos encadenados, un oloroso incienso, un Lama, Lao Tze y un Papa, un parecer bueno en redes sociales, un cliché o un casting, cosa falsa!, estereotipo mal elaborado a punta de excesos y comercio. Lo espiritual es un viaje sin retorno a la sencillez y la simplicidad, un vuelo sin regreso a la humildad, vida sin ostento, un desprenderte, un desapego, alejarte de algo, una práctica cierta de tolerancia y silencio.

Espiritualidad no es un ejercicio de filigranas, ni complejas posiciones de yoga ashtanga, aunque puede ayudarte, no es una finta ni un movimiento en falso con desperdicios o desgastes, la espiritualidad no se compra, no es que se consigue por casualidad en un viaje a India, aunque también podría ser útil, se consigue casi siempre con proporciones variables de dolor y sufrimiento, propio, no ajeno, no es un camino fácil, pero es una opción de compromiso individual que vas más allá del ser, que trasciende ese instante. Debe nacer de un viaje interno que te despierta luego de conocer las miserias de las que estas hecho, ir al averno interior y oír los ladridos de Cerbero o burlar a Caronte, de quemarte con tu flama y mostrar tu marca.

La espiritualidad es una búsqueda necesaria desbordada de motivación,  contempla las etapas del camino del héroe: separación, retiro, iniciación, entendimiento, transformación (de la sociedad), consciencia, silencio, calma, para  volver con nuevo sentido a un nuevo elemento y a un nuevo tiempo (retorno). La cultura occidental bloquea los sentidos de búsquedas y los significantes en las palabras. El control de la mente puede dominar y evitar la carga perturbadora de recuerdos, rigidez y modelos que no son auténticos. No se busca espiritualidad sin llegar al recto proceder en donde la sensatez domina la razón, en donde hacer el bien resulta fácil, sin juzgar, sin discutir, practicando la tolerancia y aceptando la diversidad como parte del todo, un vivir sin arrogancia, no es vestirse de seda o lana, es andar ligero luego de soltar lastre.

Quizá sea mejor expresar la espiritualidad con alguna fórmula matemática o con mensajes de símbolos geométricos y simétricos, que dejan perplejo, que generen armonía instantánea, que brindan una sensación natural de agradecimiento espontáneo.

La mente es cruel, pero no hay por qué odiarla, la mente es dual, bimodal, un simple sí o no, pura y genuina primera impresión, apego y aversión, aceptación y rechazo, aceptación o negación, simplicidad, nada es tan complejo, la respiración consciente permite ir aplacando los saltos (a propósito de los temas sobre meditación).

Corresponde elegir, seguir viviendo de ojos cerrados, culpando a otros de tus calamidades o decidir vivir de ojos responsablemente abiertos, percibiendo. Una decisión que implica consciencia sin permitir que lo inconsciente ejerza presión con su impronta de genes, ambiente, biología, que llena todo de prejuicios y simbolismos culturales que no te pertenecen y distorsionan o distraen.

El alma está atenta a que le permitan dar a luz, nacer, brotar, simple mayéutica, una oportunidad de trascender o volver, una cuestión de decisión.

No se trata de perseguir espiritualidad, se trata de lograrla y obtenerla, al menos emprender la marcha.

Ese es precisamente el camino, de eso se trata, de formular preguntas y buscar respuestas, mayéutica espiritual.

Bien vale la pena intentarlo.

(Mayéutica, aprender con más preguntas, volver a la filosofía y hacer más preguntas, entrar a una nueva realidad, donde seguramente habrán más cuestionamientos. Mayéutica es dejar nacer, al menos favorecerlo o permitirlo)

Jzuritaperalta (8 de julio de 2013, volando, literalmente hablando)



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