4 sencillos pasos para cuando quieres olvidarlo todo

4 sencillos pasos para cuando quieres olvidarlo todo

Al vivir ciertas experiencias dolorosas como conflictos, fracasos amorosos o laborales, errores cometidos, algo que se hizo o se dijo, o tal vez que se dejó de hacer o decir, muchos desean olvidarlo todo, borrar lo que pasó con el fin de dejar de sentir ciertas emociones y evitar revivir momentos desagradables.

Sin embargo, en el afán de olvidarlo todo, muchos lo cuentan una y otra vez, otros luchan con el recuerdo y otros sucumben al mismo. Se preguntan el porqué, aparecen las justificaciones, las culpas y se abren diálogos infinitos en la mente. Todas estas acciones, lejos de hacer olvidar, hieren más y aumentan el tamaño de los recuerdos en la mente, haciendo que todo se vea a través de ese cristal. Esto sucede con los eventos que involucran fuertes emociones, -sean agradables o desagradables- pues ellas son el pegamento de los eventos vividos, tal como sucede cuando se está enamorado: se recuerda en detalles situaciones, cosas, colores y melodías que en otros momentos serían insignificantes.

¿Quién no ha deseado en un momento de desesperación tener a mano la función «delete» tan accesible en las computadoras? Pero, esa función no está disponible en nuestro cerebro a menos que se sufra de alguna enfermedad degenerativa de la memoria, que no creo que sea deseable por ninguna persona. Lo que sí existen son diversas terapias emocionales y sicológicas que ayudan a procesar las emociones involucradas y a reinterpretar los eventos, para que en un momento determinado se pueda decir «ya me olvidé de eso». Ahí nos damos cuenta que no deseábamos olvidar sino que nos dejara de doler, o dicho mejor por Celia Cruz, en una canción: «Eso es el perdón es recordar sin dolor».

La Programación Neuro-lingüística y la inteligencia emocional plantean varias técnicas para ayudar a modificar la percepción que se tiene sobre el problema, alcanzar un estado de plenitud emocional, aprender del evento y re-enfocar la atención en el presente y en el futuro para dejar de ver sólo por el espejo retrovisor.

A continuación veremos una aplicación -para situaciones sencillas- de las cuatro destrezas mentales planteadas por Elaine de Beauport, las cuales permiten flexibilizar la mente –dejar de fijarse solo en el evento-, proporcionando tranquilidad y objetividad:

  1. Enfocar, es concentrarse en algo intensamente: percibir cómo te sientes, cómo actuaste, qué pensamientos aparecen; solo que lo vas a hacer por un tiempo limitado -1 minuto máximo- para poder pasar al otro paso.
  2. Desenfocar, es quitar tu atención de la persona o situación, considerando que es un aspecto de la realidad y no la totalidad de la misma. Para desenfocarse, obviamente, se debe concentrar la atención en otra cosa que sea interesante, motivante o relajante, cuyo impacto emocional sea importante, puede ser un recuerdo exitoso, una expectativa positiva o realizar alguna actividad que te guste y que requiera concentración.
  3. Mirar de nuevo, significa ver desde una perspectiva nueva y diferente. Cuando estamos atascados en un problema, necesitamos alejarnos de la visión que tenemos del mismo y mirarlo con otros ojos, como si estuvieras en la acera de enfrente, como un espectador cualquiera, ¿cómo lo ves?
  4. Quedarse con… es la capacidad de seleccionar conscientemente algún aspecto de la situación que sería importante rescatar, qué aprendimos: una palabra, una reflexión, algo positivo, o un detalle divertido o insólito. Disfruta del hallazgo y di, me quedo con…

«Si nada se encuentra fijo en la realidad, ¿por que tendríamos nosotros qué fijar algo en nuestra mente?. La rigidez de nuestras conclusiones mentales, sentimientos y acciones van en contra del movimiento del universo». Elaine de Beauport.



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