Me quiero relajar ¿pero, cómo?

Me quiero relajar ¿pero, cómo?

En un artículo anterior mencionamos las bondades que el ejercicio aeróbico tiene sobre nuestro sistema cardiovascular y también, por añadidura, como un método más para distraernos y divertirnos al hacer el tipo de ejercicio que más nos agrade.

Pero no solo nos hace falta ejercitar nuestro cuerpo. También necesitamos darle un descanso a nuestra mente. Cada día pareciera que la vida se va acelerando, se torna más compleja con miles de cosas que hacer. El tiempo se nos va haciendo más corto. Vivimos rodeados de un bullicio constante, una sobreexcitación del cuerpo y la mente. Sé que muchas veces no resulta fácil apartarse momentáneamente de las prisas y los nervios de la vida cotidiana y poner la mente en blanco, pero es preciso intentarlo.

¿Por qué practicar técnicas de relajación? Porque ellas nos ayudan a equilibrarnos, a desconectarnos de la vida cotidiana, a buscar un poco de esa paz interior que tanto necesitamos y alcanzar un nivel adecuado de concentración en uno mismo.

Existen muchas técnicas de relajación, y para aprenderlas podemos recurrir a libros, sistemas audiovisuales y cursos como los que se imparten en gimnasios, asociaciones deportivas, estudios de fitness, entre otros. Una vez que se aprende la técnica, podemos practicarlos solos. Veamos algunos de ellos:

Respirar correctamente

En estado de excitación o de estrés automáticamente respiramos más deprisa y superficial. Al no hacer una inspiración lo suficientemente profunda llenamos menos de aire nuestros pulmones y por tanto llega menos oxígeno al organismo. Al respirar de una manera más lenta y profunda contrarrestamos estas situaciones de estrés.

Entrenamiento autógeno

Es una forma de autohipnósis para relajarse a voluntad. El cuerpo se relaja y la respiración se hace más profunda. Cuando se tiene algo de práctica es probable lograrlo en pocos minutos mediante ejercicios de calentamiento y respiración profunda.

Meditación

La meditación oriental ayuda a restablecer el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Durante situaciones de estrés se libera adrenalina y cortisol y se producen radicales libres. Con tan solo diez minutos de paz que nos proporciona la meditación logramos controlar y disminuir las hormonas del estrés que inundan el organismo. Pero para lograr esto hace falta práctica. Para los principiantes, como yo, es aconsejable realizar meditaciones guiadas.

Relajación muscular progresiva

En esta técnica, la concentración se dirige hacia grupos musculares para relajarlos y luego, al cabo de unos segundos, volver a contraerlos. Esto, ayudado con la respiración, enlentece las pulsaciones y baja los niveles de tensión arterial.

Tai Chi Chuan

El tai chi chuan, considerada como el origen de las artes marciales chinas, busca aprovechar la energía del agresor para invertirla y lanzarla contra él. Es como una meditación en movimiento. Durante esta relajación a cámara lenta se realizan movimientos muy suaves, lentos que se suceden con fluidez. Estos movimientos nos proporcionan equilibrio interno, nos ayudan a concentrarnos y nos permite liberarnos de tensiones.

Yoga

El yoga significa relación: el cuerpo, la respiración, la mente y el alma tienen que relacionarse de manera armoniosa entre sí. El control de la respiración aumenta la sensibilidad del cuerpo a la vez que fortalece y relaja la musculatura. También se estimula la circulación. El yoga ayuda a alcanzar un nivel de armonía que a la vez proporciona una mayor agilidad física y mental.

Estas son algunas de muchas técnicas de relajación existentes. Anímate con alguna de ellas y cuéntanos qué tal te va.

¡Hasta la próxima!



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