Meditación cristiana: bebiendo el agua del espíritu

Hoy comparto con ustedes esta ilustración, representada por 2 palomitas en una copa que puede contener agua o vino. Piensen, ¿qué les parece?, ¿qué podría significar? … ¿les trae algo a la memoria?319528_539864012709790_363181987_n

Verán qué interesante: representa el símbolo de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana. Se inspira en un mosaico del siglo V en Gala Placidia, una de las Iglesias Cristianas primitivas de Ravena. El símbolo de la paloma bebiendo es arquetípico. Representa una metáfora transcultural de lo sagrado.

La asociación con el agua, en la iconografía cristiana, evoca el simbolismo místico de la muerte, nacimiento y purificación por el bautismo. El agua es el principio femenino antiguo de la naturaleza, asociado con las fases de la luna y de todo poder de donación de la vida. Como néctar era el símbolo griego de la inmortalidad; como vino se convierte en la sangre de Cristo durante la consagración en la Misa-Eucaristía.

La paloma es el símbolo cristiano del Espíritu Santo. En la mitología griega era el pájaro de Venus-el pájaro del amor. En el arte cristiano, los siete dones del Espíritu Santo fueron representados como palomas en el Árbol de la Vida o bebiendo las aguas de la sabiduría y de la vida eterna.

El cáliz evoca el misterio del sacrificio, que está en el corazón de la Eucaristía cristiana, donde el Hijo se ofrece al Padre en el amor del Espíritu Santo y une a toda la creación. Aquí, el dualismo de los dos pájaros sugiere la unidad subyacente de la vida activa y la vida contemplativa en cada ser humano.

Referente a esto, Laurence Freeman  lo clarifica con la visita que hace Jesús a la casa de Marta y María que podemos recordar en el Evangelio de Lucas 10, 38-42:

  «Mientras iban caminando Jesús entró en un pueblo y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa, tenía una hermana llamada María que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, que estaba muy ocupada en los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: Señor ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo?  Dile que me ayude. Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte que no le será quitada»

El padre Freeman dice que Marta es la santa patrona del estrés, está enojada, aislada y sufre; fácil reconocer este personaje en nuestras vidas, cierto? Manifiesta de algún modo la dolencia humana frente al trabajo, a la actividad permanente….. a la angustia, Jesús le responde con compasión y atención… dándole una señal: solo una cosa es necesaria… pero sin decirle cual es… porque cada uno debe descubrirla. Él defiende a María como representante de la vida contemplativa y señala que es la mejor parte, que no le será quitada. Las dos hermanas representan las dos caras de la naturaleza humana, Jesús está allí para reinstaurar la armonía entre ellas. Marta y María son hermanas inseparables en la vida de todos los que adoran a Dios en la profundidad de su Espíritu. De alguna manera todos somos Marta y María, casi siempre fuera de equilibrio.

Encontramos la meditación cristiana «oración del corazón» a partir de tradiciones cristianas muy antiguas como se ilustra en esta cita bíblica. Su integración en la vida diaria, dándole un lugar y un tiempo, brinda una oportunidad de alcanzar la armonía y el equilibrio anhelado en nuestra vida.

Mi encuentro con este símbolo (Volver a Casa, recursos para introducir la meditación según la tradición cristiana. Enseñanzas de John Maine, OSB y Laurence Freeman, OSB [Traducido por Marina Müller y Liliana Ragusa, Argentina: From Coming Home, by The World Community for Christian Meditation, 1999]) y su significado fue un hallazgo enriquecedor que parecía estar esperándome… ¡y ahí me enganché!

 



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