Meditación cristiana para niños

El bienestar y progreso de las generaciones por venir representa uno de los retos más importantes de cualquier sociedad. La investigación y la experiencia demuestran que los niños tienen una capacidad natural para la meditación, les gusta y sus beneficios pueden observarse en ellos cuando forman parte de grupos de meditación que se reúnen actualmente en muchos países del mundo. Niños y adultos jóvenes nacen contemplativos, pero en el mundo moderno son bombardeados desde muy temprana edad, con ruido, estímulo y el mensaje de mantenerse ocupados.

Pareciera una paradoja para muchos que los niños pueden permanecer inmóviles y silenciosos y disfrutarlo, además de demostrar espontáneamente su anhelo de Dios. Al permitir a los niños experimentar la meditación, John Main creyó que podrían descubrirse a sí mismos activos en la realidad de Dios.

El programa de Meditación Cristiana busca enseñar a los niños a encontrar a Dios en el silencio, en la quietud, y en la simplicidad. Imaginen la importancia de adquirir la disciplina de meditar desde niños y ver sus frutos en nuestras vidas desde la pequeña edad: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y autocontrol.

¿Cómo valorar la importancia de esta forma de oración? ¿Cómo podemos hacer esta práctica espiritual disponible a más niños, ayudándolos así a enfrentar los desafíos y presiones que se les presentarán a lo largo de sus vidas?

Existe una guía práctica establecida por la Comunidad Mundial para la Meditación con los pasos a seguir para establecer grupos de Meditación para niños en escuelas que lo soliciten (Meditation with children website, Meditation with Children on the School of Meditation website, Resourse list). Brevemente, el tiempo de meditación está relacionado con la edad de los niños, por ejemplo, 5 años 5 minutos de silencio, 6 años 6 minutos y así sucesivamente. El sitio adecuado para la meditación en la escuela idealmente sería un lugar sagrado como capilla o cuarto de oración. En caso de no contar con esto, puede ser el propio salón de clases. Música apropiada, relajante y suave puede dar inicio a la meditación. La utilización del mantra MA-RA-NA-THA, usada por los adultos, es también recomendada para niños.

Conducir a los niños a meditar es equivalente a emprender un viaje donde los facilitadores y la práctica misma de la meditación deben estar orientados a hacer de esta actividad una aventura interesante y duradera.

 



Deja tus comentarios aquí: