Meditación Guiada para sanar a tu Adolescente Interno

Meditación Guiada para sanar a tu Adolescente Interno

Abrazos mágicos. Amar es incluir. Yo incluyo ahora a mi “Yo Adolescente”. Ahora le hago un sitio en mi camino de vida, mi corazón y en mi mente. Sanar la relación con tu adolescente interno es para corazones responsables. Así que intenciona mentalmente tu curación. Activa tu bienestar haciendo esta meditación. Suelta las emociones atascadas. Libérate. Activa el Bien Mayor meditando continuamente. Recuerda lo que viviste en tu adolescencia de la mejor manera posible. Amate y perdónate. Activa la energía vital haciendo esta meditación. Recuerda tus primeros besos, tu música favorita, tus amistades e incluso hasta tus pasos de baile. Adiestra tu mente a conectar con lo constructivo de tu vida desde la perspectiva adolescente… Sí. con sus situaciones felices. Medita y te conectarás conscientemente con la gratitud. Estarás agradecido con su presencia en tu vida. Activa la energía maravillosa de la adolescencia escuchando su música. Por ejemplo, yo volví a cantar las canciones de los años 80 y 90.

A través de esta meditación aprenderás a llevar tu atención a eventos sucedidos en tu adolescencia. Así que activa lo edificante meditando. La raíz de todo sufrimiento en la adolescencia es dividir y calificar mentalmente todas las experiencias de vida como positivas y negativas. Blanco y negro, sin tonos grises. Muy dicotómico el pensamiento que no permite estar tranquilos con lo vivido. Ya sabes que el pasado, ya pasó. Y cuando comprendemos que no podemos ser nuestros propios enemigos empezamos a ver a nuestro “Yo Niño”, “Yo Adolescente”, “Yo Adulto” o “Yo Padre” como espejos maestros. Así es. Ellos no son santos o diablos. Son estados del ser, y punto.

Te sugiero que grabes un audio con tu voz. Lee lentamente cada frase de la meditación. Estás listo. Relájate. Siéntate en un lugar cómodo. Mantén tu espalda recta. Suelta tus tensiones. Los pies deben estar apoyados en el suelo. Ahora que tienes la postura correcta respira profundamente. Conecta con tu respiración. Actívate. Sonríe. Muy bien.

“Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Inhalo amor y exhalo amor. Respiro lentamente. Vacío mi mente de pensamientos. Me permito respirar sin prisas. Respiro. Respiro profundamente y suelto todo dolor. Eso es perfecto. Respiro profundamente. Inhalo luz y exhalo conflictos. Inhalo luz y exhalo los problemas. Inhalo luz y exhalo todo dolor que me oprime. Respiro lentamente. Reparo con luz y amor todo dolor. Reparo todo dolor. La luz divina repara todas las fisuras. Libero y me libero. Conecto con el amor del Divino Creador. Cada respiración me llena de oxigeno y luz divina. Así es. Conecto con su luz amorosa que está en mi corazón ahora. Visualizo como la luz divina envuelve a todo mi cuerpo de adolescente. Me fusiono con la luz divina. Puedo ver como danzan miles de puntitos de luz a mí alrededor. Ahora yo soy parte de la luz incandescente. Inhalo una luz amorosa y exhalo luz. Conecto con la maravillosa energía del Divino Creador. Y llega a mi mente el recuerdo del momento más feliz y hermoso que viví en mi juventud. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Me conecto con esa vibración energética de mi adolescente interno. A mi “Yo Adolescente” le digo que no permita que nadie programe su mente. No permitas que nadie te defina, te clasifique o te señale por tu tipo de vida. Se tu mismo mi querido adolescente interno. Se tú mismo quien ponga título a tu destino. Se tu mismo quien cambie cuantas veces sea necesario el título de tu gran película: Tu vida. Tu tarea mi amado adolecente no es predecir tu destino. Tu tarea es amar a tu destino. Sí. Reconoce todo lo que te dolió crecer. Asume las consecuencias. Este es tu destino. Es nuestro destino. Esta es tu existencia. Esta es nuestra existencia. Y la asumo con responsabilidad. Me abro a lo nuevo, a lo caótico, al nuevo orden, a los nuevos paradigmas y confió en el Divino Creador. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Confío. Tengo la certeza de que Dios Padre Celestial me respalda y me sostiene. Puedo escuchar las risas y las canciones que canta mi amado adolescente. Sí. Y me conecto con su inmenso amor por la vida. Ahora me rio de mi mismo. Me permito ser espontaneo. Me rio de mis discursos. Puedo ver lo cómico y chistoso que soy. Siento mucha alegría aquí y ahora al encontrarme con mi “Yo Adolescente”. Suelto todas la quejas del adulto. Suelto todos los prejuicios. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Te miro con amor y amabilidad. Yo siento su esencia y su entusiasmo. Ya no gasto mi energía en asuntos que no me corresponden. Mi adolecente excluido o autoexcluido que pide ser reconocido, honrado, respetado y amado tal y como es. Sí. Te respeto y te reconozco mi adolescente interno. Te incluyo, te miro con mucho amor, te escucho con atención, te acaricio y te mimo, te respeto aquí y ahora. Mi “Yo Adulto” te dice que todo está bien. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Suelto todas mis resistencias para estar en paz conmigo y con el mundo. Cierro los capítulos desagradables. Lo siento. Perdóname. Te amo. Gracias. Libero y suelto toda rabia, tristeza y miedo. Libero y me libero de toda ira y resentimiento desconectan a mi “Yo Adolescente” de la alegría de vivir. Perdonándome mí querido y amado adolescente en mí. Tú estás en mi corazón. Tú tienes un sitio en mi corazón. Perdóname si te miré con juicios. Amado adolescente tú eres parte de mí. Perdóname si te castigue. Perdóname si te agredí con infinidad de dietas para adelgazar. Perdóname sí no te permití reír a carcajadas hasta llorar. Perdóname si no confié en ti. Hoy me perdono por las veces que sabotee la felicidad de mi adolescente interno. Aquí y ahora me perdono por las veces que me olvidé sentir y amar con la pasión de un adolescente. Me perdono por las veces que me olvidé de vivir con la ilusión de un adolescente. Me perdono, me acepto y me amo. Me perdono por las veces que por escuchar las opiniones ajenas olvidé escuchar a la intuición de mi adolescente. Me perdono por las veces que tuve que pasar desapercibido y escondí mi luz a los demás. Amo, acepto y apruebo al adolescente que soy. Me perdono. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Amado adolescente me fusiono con tu mente, tus emociones, tus sentimientos y tu energía vital. Ya no necesito sabotear a la alegría del adolescente que habita en mi corazón. Ya no permito que los demás me roben la alegría. Abrazo a mi amado adolescente”. Confío en el amor. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Confío en la energía del cambio. Confío en la vida que me da lo que necesito cuando lo necesito. Cada quien puede resolver sus asuntos. No me saboteo el amor, la pasión, el placer ni la energía vital y creadora. Yo puedo amar, cuidarme, impulsarme y sentir a mi manera. No cargo con las expectativas de ninguno. El mundo es mi casa. La vida es mi amiga. Y yo soy mi meta. La felicidad está dentro de mí y no la busco afuera. Mi felicidad está en mis manos. Ahora te doy todo el amor que no recibiste en la adolescencia… Me endulzo. Y le digo a mi adolescente: “endúlzate” por favor. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Me inclino con gratitud. Sonrió. Amado adolescente infinitas gracias por ser tal cual eres. Gracias por tu honestidad. Hoy puedo vivir y sentir a mi manera. Hoy puedo reírme a carcajadas siendo tú. Elijo el crecimiento. Elijo el equilibrio. Elijo la alegría. Elijo el amor. Elijo ver la belleza. Elijo lo nuevo del cambio. Elijo el cambio. Elijo la vida. Ahora voy a vivir a mi manera. Mamá y Papá con tu permiso o sin el yo voy hacerlo distinto y a mi manera. Me suelto la melena. Abro mi mente a otras ideas. Lo siento. Perdóname. Gracias. Te amo. Gracias, te amo. Sí. Por favor, gracias. Conecto con la magia de los nuevos comienzos. Todo es posible. Todo es Energía. Todo cambia. Abrazo el cambio.

Siente tu respiración. Respira profundamente ahora. Y abre tus ojos.

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