Mejorar la educación a través de opciones escolares

Mejorar la educación a través de opciones escolares

Érase una vez un grupo de estudiantes, los hispanos, que batallaban por terminar la escuela secundaria, lo cual afectaba —entre otras cosas— el nivel de inscripciones en las universidades.

Sin embargo, de acuerdo con un estudio del centro de investigaciones PEW, el porcentaje de jóvenes latinos (18-24) que está asistiendo a las universidades ha ido en aumento: en las últimas dos décadas subió del 22 % al 35 %. De hecho, la tasa nacional de deserción escolar bajó de un 12 % en el 2000, a un 7 % en el 2014; y se espera que estos números continúen mejorando en la medida en que los padres hispanos sigan ejerciendo su derecho a opciones escolares.

Ciertamente, el haber tenido acceso a opciones educativas ha contribuido a que los estudiantes latinos obtengan mejores resultados a largo plazo. Esto ha quedado en evidencia a través de un estudio producido por The Urban Institute, el cual demostró que la asistencia a las universidades se ha incrementado —como promedio— del 15 % al ¡43 %! cuando nuestros niños participan en programas de becas para ir a escuelas privadas, en lugar de recibir una educación pública. El estudio se basó en las becas conocidas como Florida Tax Credit Scholarship. Los latinos representamos un 38 % del total de becas otorgadas. Esto nos convierte en el mayor grupo de beneficiados entre los más de 100.000 alumnos inscritos.

De este a oeste, nuestra gente está entendiendo, usando y apoyando las diferentes opciones escolares disponibles en sus estados. Ese fue el caso de la madre de Nydia Salazar, una inmigrante del Perú, quien recibió una beca para su hija en el estado de Arizona, otorgada por una iniciativa llamada Tax Credit Scholarship. Gracias a esta beca, hoy día Nydia está preparándose para convertirse en cardióloga en la Grand Canyon University. Lo mismo aplica a Bertha Castañeda Guzmán, quien es otro testimonio vivo de cómo una latina de escasos recursos puede vencer todas las adversidades para convertirse en una graduada de la Universidad Penn State, cuya reputación se sitúa entre las mejores del país.

Historias como estas han dejado de ser casos aislados, ya que el 74 % de los padres hispanos apoyan las opciones escolares, así como también las familias afroamericanas (72 %) y los millennials (75 %). A diferencia de estos dos últimos segmentos sociales, por años nuestra comunidad ha estado en un letargo en lo referente a las reformas que han surgido en el terreno de la educación, ¡pero esto también está cambiando! Tanto en la educación como en la política, “el gigante dormido”, como nos suelen llamar, se está despertando. Es más, la educación está reajustando nuestras conductas electorales por ser considerada uno de los temas más importantes a la hora de tomar decisiones relacionadas con la política.

Este mes celebramos nuestra herencia, nuestra cultura y nuestros logros. Como mujer de origen hispano, me siento orgullosa de que estemos cambiando el panorama nacional en la educación escolar, superior y en otros ámbitos. Estamos revirtiendo estadísticas pesarosas y agarrando nuestro destino por los cuernos. ¡Celebremos, celebremos!, porque ha llegado la hora de que nuestros estudiantes florezcan, nuestros padres escojan y esta nación prospere.



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