Menos orgullo y más amor

El orgullo es un sentimiento real, de hecho, todos nos hemos arrepentido en algún momento de haber tomado una decisión por una simple cuestión de orgullo cuando lo que deberíamos haber priorizado era otro sentimiento. Por ejemplo, el amor. Nuestra vida es mejor en el momento en el que anteponemos la felicidad al orgullo, al hecho de querer tener la razón en todo. El amor es esperanza, por el contrario, el orgullo en muchos casos, es resentimiento. Y es cierto que también existe un sentimiento sano de orgullo que puede llevarte a defender tu propio espacio y tu derecho cuando consideras que alguien lo está vulnerando.

Sin embargo, existen muchas situaciones en las que el orgullo parece ese fantasma insalvable. Así ocurre, por ejemplo, cuando una persona quiere expresar sus sentimientos y, sin embargo, no lo hace por el orgullo de no querer expresar esta vulnerabilidad de las frases de amor que piden una respuesta directa. Ganamos en libertad el día que aprendemos que un sentimiento es libre y que el hecho de que una persona nos corresponda o no del mismo modo, no suma o resta valor a nuestra propia esencia.

Por tanto, si desde hace tiempo estás ilusionado con alguien, quieres declarar tu amor pero tienes miedo del rechazo y el orgullo te frena, entonces, prioriza la libertad de ser sincero contigo mismo y darte la oportunidad de saber qué hubiese pasado en caso de arriesgar. El orgullo también puede llevarte a querer tener siempre la última palabra en una discusión. Y sin embargo, con la madurez descubrirás que en muchos momentos, el silencio es más constructivo.

No vivas desde el ego, vive desde el alma. No vivas desde la óptica del orgullo sino desde la perspectiva del amor sano que aporta luz a tu existencia. Porque el orgullo es esa zancadilla que nos lleva a tropezar una y mil veces con el freno de nuestra propia arrogancia. Si ahora mismo estás estancado en una situación compleja, perdona, abre tu corazón a la libertad de decir adiós al rencor. Sé que no siempre resulta sencillo dar este paso, sin embargo, esta inversión de experiencia es amor por ti. Porque nada es tan importante como para perder tanto tiempo enredado en la vanidad de la nada más absurda.



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