«Mérida Paraíso Terrenal»

Durante esta Semana Santa me fui junto a mis padres y mi linda hija a una de las ciudades más sublimes de mi Venezuela amada, Mérida, Dios derramó amor y atención sobre sus montañas y sobre mí una vez más al mostrarme su obra de arte tan especial, mágica y deslumbrante.

Dios me sorprendió con amor al llegar a esta linda ciudad bien llamada “La ciudad de los caballeros” y si, realmente es cierto, sólo que le agregaría que también de “Las mujeres, niños y niñas gentiles” ya que todos con su calidez, su sonrisa y su hablar pausado llenan de amabilidad, cortesía y gran sentido de pertenencia a todo aquel que los visita.

Mérida Paraíso Terrenal, ¡¡¡HERMOSA!!!, sus paisajes maravillosos, sus montañas mágicas, sus amaneceres espectaculares, únicos e irrepetibles, con fríos atardeceres, con el cantar de las aves, el aroma de la brisa, con sus parques temáticos que nos invitan a divertirnos al aire libre, y su rica tierra donde se cosechan las más ricas frutas, me invita a la reflexión y me lleva a mirarme desde adentro donde nace el alma, con la inspiración y el agradecimiento de su gente, de SER VENEZUELA, y una vez más admirar y agradecer la creación de mi Padre Celestial.

Sus encantadoras montañas, con su verdor, con el aroma de sus flores, con su dulce amanecer tan puro y donde parece que el sol sale con lentitud y con firmeza acariciando suavemente la piel, con su clima extraordinario, su rica gastronomía junto con la calidez y sencillez de su gente de mejillas rosaditas y de pausado hablar, con su frase “para servirle”, con su inspiración y amor por su tierra , me invita a la reflexión y conduce a disfrutar todo su majestuosidad, cada amanecer me mostraba la luz que habita en cada una de las personas de la localidad y por ende irradiaban solemne energía de su sutil frescor, lo delicado del silencio infunden devoción que pareciera el mismo que está en las montañas y que es el mismo que hay sus corazones y en mío.

Estando allí nos trasladamos al Vigía donde nos reencontraríamos con parte de la familia paterna, dejando el frio de las montañas llegamos al calorcito del Sur de Mérida, calor que se hizo agradable en compañía de los primos que con su jocosidad, alegría nos envolvía llenado de felicidad este reencuentro.

Nos despertaba el cantar de muchas aves y en especial el del pavo real, que con sus mágicos colores se paseaba por todo el lugar, su altives y arrogancia me invito a admirar tan maravillosa creación, el disfrutar de la compañía de mi familia de la risa de todos juntos, del compartir la misma mesa, del caminar hacia el rio donde de lejos se escuchaba el chocar del agua sobre las rocas, todo transcurrió y ni cuenta me di de las horas que juntos pasamos, entre chistes, risas y ocurrencias transitaron mis días en Mérida, al partir la nostalgia nos invadió a todos fundiéndonos en un abrazo desde el alma, que se traduce en agradecimiento de pertenecer al sistema, felicidad, unión y sobre todo gran amor, reconociéndonos unos a los otros como uno solo y con la certeza que nos volveremos a reencontrar, con la misma idea de dejarnos sorprender por el Amor Infinito que Dios nos tiene a cada uno.

Hoy ya en mí ciudad revivo cada uno de los amaneceres, de los momentos felices, la risa, las comidas, los juegos, el corretear de los niños y aún más sus rostros de alegría.

Segura y convencida estoy de que recibimos el permiso y la bendición de nuestros ancestros para hacerlo diferente y ser feliz, ya que el legado de nuestros bisabuelos, abuelos y tíos fue de Unión, Esperanza, Alegría y en cada reencuentro está y permanecerá entre nosotros y en nuestros descendientes, ya que fueron inspiradores en su momento, es por eso que CELEBRO LA VIDA con Pasión y Amor el mismo que los caracterizaba y que cada uno de nosotros cosechamos en nuestro corazón.

Gracias a Dios y a todos por regalarme su amor, Gracias por ser parte de mi Vida, Gracias por bendecirme cada momento.

Honro mis raíces andinas, a mis bisabuelos, abuelos y a todos mis ancestros.

Gracias es mi única oración.
Odalis Vásquez Rojas

 



Deja tus comentarios aquí: