Mi peor enemiga

Mi peor enemiga

La vestía como a Betty La Fea, le decía que ella no podía, no debía, no sabía, no era merecedora.

¿Qué se puede esperar que salga de una niña que es tratada así por su propia madre? ¿Con qué se come que quien te menosprecia es aquella que te trajo al mundo, y debería amarte en forma incondicional?

Para comenzar, ella decidió buscar el escape y lo encontró. Sus amistades la llamaban “sobredosis”, se convirtió en un ser irreverente y sin límites; le era técnicamente imposible tener una relación sexual en su sano juicio.

Desde la adolescencia y hasta hace muy poco, su vida fue un huracán de violencia, materialismo, des-relaciones y todas las soledades juntas. Eso sí, como su intelecto estaba intacto, estudió, se formó y es una gran profesional -con maestría incluida- lo que hizo que las sobredosis se repartieran un poco más equitativamente entre el trabajo y el resto de las sustancias.

Como es de suponer, la relación de sus padres es un absoluto caos, pero se mantienen juntos. “Mi mamá es una experta en novelas, melodramas y chismes. Mi papá es mujeriego, mentiroso y hoy creo que no sé quién es. Mi mamá todavía me critica, me exige, me humilla. Yo quiero ser buena hija, quiero tener una familia. Por eso, y porque ahora no tengo cómo irme a vivir sola, sigo con ellos, tratando de desarrollar una relación positiva con mis papás”.

Y yo me pregunto, ¿es factible lograr lo que ella se está proponiendo?

Con todo el aprendizaje que ha conllevado, mi relación con mi mamá se basa en el amor, y como he contado en otros posts, con mi papá se basó en la ausencia. Desde mi aprendizaje de vida, sanar la relación con nuestros progenitores es la base para desarrollar un camino que nos conduzca a la sanidad mental, emocional, física y espiritual, para a partir de allí construir nuestra felicidad.

Ella afirma que su mamá es su peor enemiga; esa es su verdad, la cuenta sin pena ni drama. La llora porque le duele, pero algo muy profundo en ella sabe que puede sacar el para qué de todo esto.

Lo hermoso es que ella está dispuesta a buscar una forma diferente de ser mamá. Ya hoy no consume sustancias, sus amistades son verdaderas, dejó atrás el mundo de violencia y autodestrucción, y está buscando con todo su ser construir algo distinto para ella y su hijo. Ella está buscando en sus entrañas su mujerabilidad, y estoy segura de que cuando termine de atreverse a mirar las heridas más profundas, morir y renacer, allí estará, de pie, lista para ser la mujer feliz que desea ser.



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