Mi primera vez reciclando

¡Siempre existe una primera vez! Cuando decidimos entrar en lo desconocido, tener experiencias nuevas. Estas pueden cambiar nuestra vida por completo, después de tomar esa acción, ya no hay vuelta atrás.  Una simple acción te abre hacia un mundo donde lo que pensabas se hizo realidad y al hacerse realidad, ya es tangible en tu ser, en tu memoria, en tu alma.

Así me sucedió el pasado 2 de febrero en Venezuela, después de difundir la campaña de reciclaje a través de la radio con una entrevista a @Ecoclickve, cuando decidí emprender mi camino constante hacia el reciclaje.

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Ya desde temprano esa mañana me levanté con una energía especial, sabía que ese día finalmente llevaría mis residuos (cartón, vidrio, plástico ¡por ahora!) a la gran jornada de reciclaje en la Gran Caracas. Hubo 34 puntos de recolección a lo largo y ancho de la ciudad.

Lo primero que hice fue tomar todas las cajas que había almacenado después de mi mudanza y me di cuenta que muchas de ellas tenían grapas y cintas adhesivas (sí, hay que quitar las grapas), los envases de vidrio sí se podían llevar con etiquetas.

Sinceramente pensé que sería todo mucho mas rápido, pero el no estar preparada con tiempo, ¡pasó su factura! Estuve aproximadamente 45 minutos preparando y desarmando solo las cajas y sé también que mi Gina, gran productora de radio de @Escenaverde estuvo lavando por dos horas todos los envases plásticos y quitándole las etiquetas. “¡Esto es un trabajón!”, dijo Gina. “Claro, esto nos pasa cuando NO se toma la acción ¡todos los días! A partir de hoy, cualquier producto que se termine, a lavarlo, quitarle etiqueta y guardarlo de una vez clasificado».

Allí es cuando comprendí que la actitud verde definitivamente es un estilo de vida, ya sé que está presente cada vez que compro o me regalan algo. A la hora de “botar” la basura, el no ver mis desechos y que no me moleste en mi ambiente inmediato, no quiere decir que no sea MÍA , que no provenga de mí.  Yo soy responsable de lo que uso o consumo, ¡incluso después de que ya no está en mis manos!

_DSC1796De mí depende que ese residuo se aproveche o no. Que en vez de comprar de nuevo un envase de vidrio, lo pueda volver a utilizar, o al reciclarlo sea aprovechado para no contaminar más agua, aire y tierra. (tan solo producir un pote de mermelada conlleva 1.9595 distintos procesos unitarios, todos ellos contaminantes, desde que sale la arenilla de la tierra para el vidrio, hasta llegar a tus manos).

Cuando uno conoce la información de todos los eslabones que existen antes que un producto llegue a tus manos (la famosa huella de carbono), es cuando te das cuenta que así sea un envase de vidrio o de plástico ayuda. Sí ayuda y ¡muchísimo!

Llevé mis residuos  y me sentí parte de este gran movimiento, de esa fuerza que tenemos todos por dentro al sentirnos contentos al disfrutar una playa, subir la montaña, respirar aire limpio o bañarnos en un río helado. Me sentí parte de este cambio de conciencia que está creciendo y que solo lo apoyaremos cuando tomemos esa acción por primera vez… Y que desde ahora en adelante poder ver, sentir , escuchar y tocar nuestro planeta como parte de nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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