Miedo e iluminación

El samadhi empieza como una ruptura, pero nunca acaba.(…) El samadhi no es un vislumbre, el samadhi es una muerte  

Osho 

Primero que todo habría que tratar de explicar  de qué se trata esa extraña “cosa” que sobre todo en las filosofías y tradiciones orientales llaman Iluminación. Tarea ya de entrada no solamente difícil, sino imposible por definición, pues de ser posible explicarla, ya no es Iluminación.

Normalmente se intenta, si no definir, por lo menos intentar hacer una semblanza o lejana aproximación describiendo, no lo que es, sino lo que no es.

La Iluminación no es un estado de la mente es precisamente trascender la mente. Nos identificamos con lo que pensamos y sentimos, creemos firmemente que somos eso, pues es eso con lo que contactamos de nosotros, de manera habitual y continua. La iluminación lleva a un “Estado” más allá, por decirlo de alguna forma, que el estado que llamamos mente. 

Cualquier intento que se haga de comprenderla es inválido en sí mismo, pues es intentar explicar algo dentro de unos parámetros que no le competen, que simplemente no le aplican. Es algo similar, no igual, a preguntarse cuál es el sabor del azul o a que huele el amarillo. Podríamos responder que haciendo una aproximación imaginativa: el verde nos “sabe” a tal o cual cosa, pero eso no pasa de ser un juego de la imaginación, en realidad, el verde o el azul  no saben a nada en particular, esa pregunta no aplica. Igualmente no aplica entender la Iluminación.

Es un “Estado” que trasciende pero incluye a la mente, con sus continuos pensamientos y emociones. Es el parto de una nueva manera de existir, pero que es algo que ya está en lo que en última instancia somos ya desde siempre  y que debemos recuperar.

Así como de la materia se produjo el salto cuántico a la vida y de ésta el salto categorial a una nueva forma inmaterial de existir, como lo es la mente, desde  la mente como base se produce un nuevo brinco, una nueva forma de existencia que es lo que llamamos estado expandido de la conciencia, o Iluminación.  

Se genera una forma de existir totalmente diferente, la materia existe de una manera diferente a la vida, la aparición de la vida generó sus propias leyes; la forma de existencia que llamamos mente, surge de la vida pero genera nuevamente sus propias leyes inherentes a su forma de existir; la conciencia expandida, una vez más dentro del proceso evolutivo, es una  nueva forma de existencia, que incluye sensaciones de absoluta plenitud, seguridad y certeza, sabiduría, y una profunda sensación inalterable de paz y felicidad, totalmente fuera de las dimensiones de espacio y tiempo.

Iluminación es experimentar una forma inimaginable y plena de existir, la cual “funciona” de una manera no-dual, es decir carece de opuesto y por ende no existe la carencia, la falta o la ausencia, es plenitud absoluta.

Es aquí cuando hace su aparición el miedo. Los dos temores básicos del humano son a la muerte y a la locura, y en la búsqueda y en el encuentro de ese estado trascendental hay que enfrentarse a ambas cosas. Se muere al ego, se muere a una manera constreñida de funcionar y entender,  para pasar a otra manera totalmente esclarecida, pero esa parte a la que hay que renunciar es precisamente a lo que somos, o más bien a lo que creemos que somos. 

Por otra parte, visto el transitar en la búsqueda  y el propio encuentro de la Iluminación, desde el estrecho marco de referencia de la mente común, es un camino bastante parecido a la locura y,  más allá de eso, muchas experiencias que se pueden tener (no siempre) son bastante similares a lo que la mente común podría llamar locura, pues rompe parámetros, referentes y paradigmas transformándose de crisálida en oruga, y de oruga en mariposa.

El proceso de transmutación es tan hondo y profundo, además de inexplicable e intransmisible, como ya dijimos, que es frecuente experimentar profundas sensaciones de miedo mientras se transita el camino hacia el logro. El miedo es una emoción experimentada por el ego cuando ve amenazada su integridad y el Estado de Iluminación incluye el fundirse con el Todo, desapareciendo  las separaciones, la ola sabiéndose ola, a la vez, se sabe y se siente océano

Este estado expandido no es comprensible por las estrechas aproximaciones del ego, el cual es precisamente lo opuesto, es separación del Todo, lo cual por simple lógica es imposible. Si el Todo es Todo, no puede existir nada fuera de Ello, de allí que la existencia y manera de percibir del ego es ilusoria.

Pero es ilusión poderosa y firmemente arraigada. Deshacerse de ella implica la disolución del ego y esto suele generar gran temor, por lo cual el miedo es uno de los obstáculos habituales a vencer en el camino del Despertar. Miedo a la locura, al perderse los referentes habituales de funcionamiento de la mente, y miedo a morir, a la muerte de ese “yo” con el que nos identificamos y que no es sino una limitadísima manifestación de lo que realmente somos.

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