Migración y nostalgia: lo que dejaste está contigo

Venezuela nunca fue un país de emigrantes. Fuimos, eso sí, receptores de cientos de culturas llegadas desde puntos diversos del planeta. Nos acostumbramos a vivir dentro de esa mezcla de creencias y costumbres, a convivir como familia con aquellos que llegaban buscando una vida mejor y un futuro seguro para sus hijos.

Las cosas cambiaron. De un momento a otro, las circunstancias han puesto a gran cantidad de venezolanos en la necesidad de salir de estas fronteras que amamos profundamente a probar suerte en nuevas tierras, nuevas lenguas, nuevo todo. Los venezolanos salen buscando seguridad personal, seguridad económica y, sobre todo, paz mental.

Esta diáspora venezolana que como una nube se mueve por el globo tiene en estos tiempos lugares de expresión que no tuvieron, por ejemplo, nuestros padres, cuando dejaron sus tierras. Las redes sociales se han convertido en la válvula de escape de sentimientos que los venezolanos no estábamos preparados para llevar en nuestros corazones.

Cuando veo en las redes los mensajes de los que se han ido, veo una ristra de corazones rotos, recuerdos llorados, evocaciones de tiempos mejores. Veo la nostalgia por el país que dejaron atrás. Y allí es donde me quiero detener. Cuando leo todos esos mensajes me doy cuenta de que no es tan diferente lo que siente el que tuvo que dejar el país que lo que sentimos aquellos que nos quedamos.

Todos, los de allá y los de acá, estamos tan apegados al pasado que hasta tenemos un dicho: «todo tiempo pasado fue mejor». Nada más falso que eso. El mejor momento que estamos viviendo es el ahora, porque no hay otro. El mejor lugar es aquel en el que estás parado en este momento. Lo que viviste ya no existe, es solo una especie de película que tienes en tu memoria. Esto quiere decir que lo que dejaste atrás, todo lo que viviste lo llevas dentro de ti, dentro de esa caja mágica que es tu mente y por supuesto en el corazón, allí donde sientes esos momentos cada vez que lo revives.

¿Ves a dónde quiero llegar con todo este bla, bla, bla? Sí, exacto. No dejas nada atrás, todo sigue contigo, porque en eso que llamamos realidad y que percibimos con nuestros sentidos no está nada de eso por lo que lloras y sufres.

Te pongo un ejemplo. Hace unos meses tuve que ir a Caracas por asuntos de salud.

Estando allá le pedí a mi prima que me llevara a la que fue mi casa cuando yo vivía en Maiquetía, donde nací y crecí. Quería ver de nuevo mi calle, mi casa, esos que siempre que los recuerdo me hacen sentir tan bien. Por supuesto, mi calle no es lo que era. La casa donde viví era un lugar desvencijado y descascarado. No había cariño en sus paredes. Te puedes imaginar que nada fue lo que yo me imaginaba. La casa de mi niñez y adolescencia no estaba allí, está solamente en mis recuerdos. No existe. Ahora es otra casa, es otra cosa, pero no lo que yo recuerdo.

El país que recuerdas no existe. Esas comidas que extrañas ya no están, no solo por la situación de escasez en el país, sino porque lo que extrañas es el sabor que le daba a esa comida ese recuerdo con el que la asocias. No extrañas realmente el barrio en el que creciste, porque simplemente, ya no existe. Tus amigos a lo mejor también han emigrado. Las noches de los viernes se fueron con ellos también. Nada existe como ayer, cada día todo es nuevo, y en un país como el nuestro esto más que una verdad filosófica es una verdad tangible.

Los que han tenido la necesidad de partir extrañan las mismas cosas que aquellos que nos quedamos. Extrañamos un país en el que solíamos vivir, pero que ya no existe más.

Donde único existe ese país en el que crecimos y que hasta ayer fue nuestra cotidianidad es en nuestro corazón y en los recuerdos a los que les hemos ido dando forma toda nuestra vida.

Hay una canción de Desorden Público que dice: «Los que se quedan, los que se van, algún día volverán». Yo creo que esa frase resume lo que quise expresar en este artículo, tanto los que quedamos como los que se fueron estamos realmente en el mismo lugar.

Un lugar que no es geográfico. Un lugar desde donde sentimos nostalgia por lo que ya no es. Por eso es que volveremos todos, los de allá y los de acá, pero no al lugar que tenemos en los recuerdos, sino al que estamos creando cada día. La Venezuela que queremos es la que está por crearse y a Venezuela la creamos todos. Cuando sientas nostalgia por lo que dejaste atrás, recuerda que lo que extrañas está contigo… siempre.

 



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