Mil estados

Vamos de un lugar a otro, transitando la vida por la senda de los mil estados. Nuestros pasos ya cansados anhelan un remanso en el camino, la tormenta aún no ha cesado su furia, y la noche aún no ha dado la bienvenida a un nuevo amanecer. Solo hallamos consuelo en la diversidad de lo pasajero, y en nuestra lucha por aferrarnos a algo, la sabiduría de la felicidad que permanece huye de nosotros a pasos agigantados.

Desfallecemos de angustia cuando la pena inunda nuestros corazones;

Saltamos de alegría cuando la dicha visita nuestra morada;

Nos ahogamos en llanto cuando la desesperanza enluta el Alma;

Cantamos y reímos cuando la paz nos impregna con su fragancia;

Estallamos de ira cuando el destino choca con nuestras expectativas;

Nos cautiva la euforia cuando nuestros deseos encuentran eco en la realidad;

Caemos abatidos cuando la tristeza encierra en sus jaulas a la felicidad;

Hallamos belleza cuando el Amor recorre nuestras venas;

Nos inunda la furia cuando nuestra libertad pierde sus alas;

Danzamos en armonía cuando la serenidad nos engalana;

Nos volvemos frenéticos cuando la comprensión huye de nuestra razón;

Destellamos intensas luces cuando el éxito se palpa con las manos;

Vendavales y huracanes despiertan nuestras pasiones cuando traicionamos al Amor;

Navegamos por aguas calmas cuando comulgamos con la esencia;

Nos perdemos en la confusión cuando desatendemos el llamado del corazón;

Mil estados¿Es acaso la Vida un inquieto péndulo cuyo vaivén se disputa entre el sufrimiento y la felicidad? ¿Podrá la balanza de la existencia encontrar en el corazón de los hombres su equilibrio alguna vez? ¿O será que aquello que llamamos sufrimiento no es más que una bendición disfrazada, y aquello que llamamos felicidad no es otra cosa que un inquietante deseo de justificación?



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