Mindfulness en el ser y en el hacer

Mindfulness en el ser y en el hacer

La necesidad de entender las diferencias, la interacción y la necesidad del ser y del hacer son importantes para los practicantes de mindfulness, y aún más lo es para los maestros. Muchos de nosotros estamos familiarizados con el aspecto del ser del mindfulness, ya que parece que el punto del mindfulness es tan solo ser con la mayor frecuencia posible. Aun cuando es importante reducir la velocidad y simplemente ser, especialmente en nuestra apurada y distractora sociedad, hay momentos en los que el hacer es necesario.

Muchas personas se acercan al mindfulness debido al estrés que les causan tantas ocupaciones en su vida. Esto es, las personas vienen al mindfulness por el mucho hacer, mientras buscan más ser, de allí el énfasis en observar la respiración tal como es, con una actitud desprejuiciada y amigable. Pero hay momentos cuando tomar una respiración intencional y con propósito es una actitud útil y necesaria. Como ejemplo, cuando estás ansioso o agitado, es útil tomar una inhalación profunda y exhalar completamente, extendiendo la exhalación por un tiempo mayor que la inhalación. Esto tiende a calmar el sistema nervioso. Este hacer una respiración profunda siempre está disponible, así como simplemente estar con la respiración. Adicionalmente a la consciencia de la respiración, el intercambio de ser y hacer se hace más profundo cuando practicamos el barrido o escaneo corporal (ser) o un movimiento consciente, caminar o yoga (hacer).

Sin embargo, solo ser puede resultar contraproducente para aquellas personas que están atravesando un duelo. Demasiada consciencia de la tristeza puede sentirse inútil y abrumador. Y solo ser puede generar daños para aquellos con desórdenes de ansiedad, y especialmente con traumas. En personas con traumas, el silencio y la quietud pueden disparar memorias traumáticas así como sentimientos, memorias y emociones fuertes. Las personas traumatizadas evitan, niegan y resisten sus memorias y sentimientos como una manera necesaria de lidiar y, a veces, como una necesidad de supervivencia. Se cree que esto es un disparador de la respuesta de lucha (cuando resisten o critican) o de escape (cuando evitan o reniegan) en sus mentes. Las prácticas de hacer, como en el caso de tomar respiraciones intencionalmente profundas, estabilizadoras, así como las meditaciones en movimiento, son muy útiles para trabajar la ansiedad y el trauma. Este hacer puede permitir la tolerancia al ser.

Pero el ser y el hacer y, además, saber cuándo ser y hacer son beneficiosos y cuándo son dañinos no es algo que pueda ser cultivado rápidamente. Del mismo modo que cuándo ser o no ser, o cuándo hacer o no hacer mindfulness son preguntas que requieren práctica para ser respondidas. Y mientras vamos practicando el ser y el hacer, no lo hacemos para balancear el ser y el hacer, sino para integrarles, para fluir entre ellos sin esfuerzo así como fluimos en nuestras vidas diarias… ser mientras hacemos y hacer mientras somos, permitiendo que nuestro hacer provenga de nuestro ser, y que nuestro ser sea apoyado por nuestro hacer.

 

Traducción: María Teresa Febreiro.



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