Mindfulness para adultos mayores en la pandemia

Mindfulness para adultos mayores en la pandemia

Una de las poblaciones más castigadas en el contexto actual de la pandemia de coronavirus es la de los adultos mayores​: a este grupo etario corresponde la mayor cantidad de decesos y su vulnerabilidad es mayúscula en base a una capacidad inmunitaria debilitada con respecto a los más jóvenes.

Además, el aspecto emocional es también un problema de salud pública: a la soledad y el aislamiento que muchos mayores padecen habitualmente, se suma la gran cantidad de personas que permanecen solos en sus hogares sin poder mantener un lazo fluido con sus familias, quienes habitualmente constituyen un sostén anímico fundamental para ellos.

En este panorama desalentador, un recurso puede volverse muy valioso y generador de encuentro: el mindfulness​.

El mindfulness en adultos mayores: ¿para qué?

La Organización Mundial de la Salud, en 2002, definió a la persona mayor saludable en términos de funcionalidad, no en términos de déficit, y es en este marco de potenciación de las capacidades en el que se propone la inclusión del mindfulness para esta población. Según Domingo Jesús Quintana, «es muy relevante enfatizar la funcionalidad como guía de los modelos de intervención geriátrica con personas dependientes, especialmente en la demencia​, pues este enfoque está permitiendo la emergencia de una nueva forma de entender la planificación sociosanitaria poniendo el acento en la atención centrada en la persona».

No contamos con muchas investigaciones que den cuenta de los beneficios del mindfulness en adultos mayores, pero las pocas que existen nos hablan de un efecto positivo en las capacidades cognitivas como atención, memoria, fluidez verbal, capacidad de abstracción, praxias, cálculo. Otros estudios han hablado de la disminución de segregación de cortisol (asociado al estrés​) y del mantenimiento de la reserva cognitiva (el potencial cognitivo que impide el avance de la demencia).

Recientemente una integrante de nuestro equipo Train Your Brain Argentina, la psicóloga Carolina Muñoz Albiero, realizó una experiencia en la prestigiosa Fundación Favaloro con adultos mayores y me pareció interesante reportar su experiencia. Su trabajo fue en el marco de un Programa de Rehabilitación Cognitiva-Conductual para adultos mayores (pero abierto, no sólo para personas con deterioro cognitivo), coordinado por la licenciada Natalia Sierra y se realizaron encuentros semanales de una hora de práctica de mindfulness y Compasión a lo largo de cuatro meses. También se brindaron audios a los participantes para la práctica personal.

Tratarse con amabilidad y sostenerse mutuamente en tiempos críticos

Para Carolina, «cada uno de los participantes comenzó a reportar cambios en su vida a partir de la realización de las prácticas en el espacio grupal y también individual, ya que poco a poco la mayoría de ellos fue dándole un espacio y lugar en su día a la meditación”. Así, según la profesional, «comenzaron a observar progresivamente mayor amabilidad hacia si mismos y hacia los demás y muchos coincidían en estar de mejor ánimo y humor, más tolerantes y pacientes. Lo que ellos principalmente destacaban como novedoso era observar estas actitudes para consigo mismos y esto fue facilitado por las prácticas de autocompasión.»

Algo importante a destacar es que el programa de entrenamiento comenzó siendo presencial, pero cuando se inició el confinamiento tuvo que virar necesariamente hacia una modalidad on-line. Esto fue vivido por la profesional como un riesgo en la continuidad del aprendizaje, pero la realidad es que los participantes se adaptaron de maravilla al uso de la computadora y esto significó también un aprendizaje informático para ellos.

«Algo muy significativo -prosigue Carolina-, fue el autoconocimiento que desarrollaron, el poder observar su mente, tomar distancia de los pensamientos teniendo mayor consciencia de sus rumiaciones y preocupaciones constantes (sobre su salud, familia, dinero). Algunos dijeron explícitamente que podían interrumpir esas preocupaciones y volver a la calma de la respiración, de su vida en ese momento».

Otro aspecto clave que la profesional rescata es la sensación de estar acompañados recíprocamente que experimentaron los adultos mayores, «el grupo disminuyó la sensación de estar sufriendo en soledad, de ser los únicos que ‘no podían con esta situación’. Lo que llamamos la ‘humanidad compartida’ se dejó sentir claramente e impactó en cada uno de ellos», concluye.

La profesional rescata también cierta fraternidad con el cuerpo y la mejoría del descanso nocturno reportado por los participantes. «Nos sentíamos más relajados y menos preocupados», explicaron ellos.

Esta experiencia en nuestro país nos permite pensar la importancia de una estrategia en salud pública dirigida a esta población vulnerable con una herramienta tan potente como el mindfulness. Siempre estamos a tiempo de despertar nuestras actitudes de atención plena. No hay fecha de vencimiento para seguir aprendiendo y despertando al bienestar en nuestras vidas.

Imagen de silviarita en Pixabay



Deja tus comentarios aquí: