Mínima reseña de mis vecinos

Como en todas las grandes urbes, en Caracas también se esconden secretos extraordinarios que son develados de vez en cuando y el día en que uno amanece de suerte, se los topa en el camino.

Vivo en una zona completamente urbana. Muchos y grandes edificios, casas unas tras otras; exceso de tráfico; el cornetear de los vehículos se escucha desde muy temprano, ya a las 6 de la mañana los autobuses escolares andan –amarillos, como son- encandilando a todo el mundo; y, de pronto, no sólo el grito maravilloso de las guacamayas azules y amarillas irrumpe en ese sonar diario al que nos acostumbramos, sino una especie de “meeeeeeee”… y tras ese sonido y el alboroto de todos los perros de la cuadra, de todas las cuadras,  aparece cada tarde una pareja de chivos. Sí, chivos. La pregunta inmediata es ¿de quién son estos chivos? La segunda pregunta evidente es ¿qué hacen unos chivos por aquí? Pues, van al parque cada tarde a pacer.

chivos_peqEllos muestran no sólo la inmensidad de la naturaleza, no sólo su belleza porque son preciosos, sino un esplendor y unas maneras tan hermosas: Cuando la hembra, que es más pequeña, se detiene, el macho se coloca detrás, como cuidándole los pasos, como protegiéndola de cualquier mal; ella, entre tanto, se dedica a comer las hojas más tiernas de cada árbol que consigue y le llaman la atención el paladar. Si ella avanza muy rápido, él acelera el paso, y se distrae –a veces- limando sus cuernos en los troncos de los árboles más grandes. A su paso se van deteniendo transeúntes y choferes; las fotos van y vienen con teléfonos celulares, cámaras… pero algo sorprendente se ha producido: ellos se han convertido en nuestros vecinos; nadie los molesta; ellos hacen su rutina diaria de ir a pastar, él indefectiblemente siempre detrás de ella y dispuesto a proteger a su manada que son ellos dos; ella, mirando a los perros a través de las rejas y comiendo apaciblemente aquello que le ofrece la naturaleza.

chivos2_peq¿Que sea el mejor lugar para tener unos chivos? ¿Que es una locura que anden sueltos por allí porque alguien les puede hacer daño? ¿Qué….? Muchos qué nos pueden asaltar la curiosidad, pero es que las urbes son esto, variedad, especificidades en medio de generalidades, multiplicidad de formas, coexistencia.

Esta Caracas de los tormentos siempre enamora, se las ingenia para entregar prodigios a sus habitantes… loros, guacamayas, chivos… Bienvenidos, mis vecinos, estos hermosos ejemplares que nos muestran lo mejor de nosotros mismos, nuestra colosal capacidad de reconocer la belleza y de respetar la vida del otro que es distinto a nosotros pero que nos valida como humanos.

 



Deja tus comentarios aquí: