Mira a [email protected] con sus ojos

Foto0097

Hace unos días fui de compras con mi hija. Ese día la miré al salir de la escuela y sus pantalones le quedaban cortos, efectivamente había crecido y no lo había notado.

Decidimos ir a comprar un pantalón deportivo y unos zapatos para la escuela. Caminamos por el centro de mi ciudad buscando opciones  hasta que “Eureka”, allí estaban los zapatos perfectos, color morados como ella los quería. Se probó un primer par y no le quedó y la señora que nos atendió fue al depósito por un segundo par. Al llegar los zapatos eran los mismos pero el color era diferente; eran azules, a lo que mi hija molesta dijo: “Esos son zapatos de niño, yo quiero de niña”, y la señora fue por los zapatos morados.

En ese instante me percaté que a un costado estaba una pareja joven, al fijarme mucho mejor me di cuenta que estaban observándonos detalladamente todo lo que mi hija y yo hacíamos.

La joven pareja y su hija de aproximadamente unos 5 años escogían unos zapatos, no eran costosos, ni de precio medio como los de mi hija, eran los zapatos más económicos. Al ver esto, miré detalladamente este hermoso cuadro que parecía pintado lienzo a lienzo por el mismo Dios y concluí que era una familia humilde. El padre escondía sus pies debajo de una silla, al sacarlos para ayudar a su hija a medirse los zapatos, me di cuenta que el padre tenía sus zapatos rotos y bastante deteriorados. Él miró unos zapatos para él, pregunto el precio, le pareció elevado, pero igual se probó un par de su talla.

La madre había escogido una par de sandalias en oferta, puestas en una cesta en la entrada, le quedaron justo su talla. Con una sonrisa en su rostro los tres encontraron sus zapatos perfectos, a la medida, a un buen precio y justo lo que podían pagar. Llegaron a la caja a cancelar y con mucha pena sacaron un gran racimo de billetes, era casi imposible no ver su cara de felicidad, la cual no era la de la cajera pues tenía que contar todos los billetes.

A esta familia no le importó quién los miraba, si los zapatos estaban en oferta, si pagaron con la alcancía, o si sus zapatos estaban rotos, ellos solo agradecieron a la vida por permitirles tener algo nuevo. Se relajaron y disfrutaron el momento, lo vivieron, lo saborearon; involucraron sus sentidos en este acontecimiento que traería algo nuevo a sus vidas, y fueron felices por ese instante.

Hoy mira a otros con sus ojos, mira el mundo de otra perspectiva, mira las personas que sonríen e imita su gesto, observa a los jóvenes que sueñan y trata de emularlos. ¿Cuándo fue la última vez que soñaste, qué sonreíste, qué te divertiste, qué dejaste tu rutina por un día y rompiste paradigmas de vida?

Hoy agradece a la vida por darte una oportunidad de ver el mundo desde otros lentes, desde otra óptica, mira como si fueses un niño, suspira como una adolescente enamorada, ama como un cachorro a su amo, vuela como un pichón recién aprendiendo a volar, mira por arriba de las personas, pero no sintiéndote más que ellos, sino saliéndote del panorama en el cual ves las cosas, como si fueras una jirafa en medio de una carrera de centauros.

¿Has pensado como el ciego ve la vida? ¿Has pensado como un hombre sin piernas camina diariamente por el mundo? ¿Has pensado como una persona sorda escucha los sonidos del alma?, la vida va mas allá de lo que creemos, hoy agradece a la vida; ser [email protected] te llena de paz, fortalece tu autoestima, te relaciona con los demás, y hace que tu vida se empape de futuro y optimismo.

Facundo Cabral decía que: «La vida es una fiesta si uno hace lo que ama, otra vez escuché que la vida consiste en amar lo que haces. Cada día que seamos capaces de ser agradecidos por esta vida, permitiéndonos alcanzar nuestros sueños y ser felices, es un día que ha merecido la pena vivir.

Norbey Rodríguez

Comunicador Social / Teólogo/ Coach de vida

[email protected]

@norbeyrodriguez

www.corpoleader.com



Deja tus comentarios aquí: