Mirando al techo por las noches

Mirando al techo por las noches

Dormir es una actividad crucial para nuestro bienestar. Basta perderse una noche de sueño para darse cuenta de qué tanto influye en nuestra tranquilidad y productividad.

Una de las peores sensaciones es estar en la cama, después de haber logrado terminar los pendientes del día, y empezar a atestiguar un desfile de pensamientos o sensaciones que, por una razón u otra, nos alejan de nuestro objetivo: dormir.

Es para reventar la resistencia del más paciente. Sin embargo, hay cosas y hábitos muy sencillos que podemos hacer para lograr un mayor y mejor sueño. Es posible que nuestras costumbres pongan un poco de resistencia al principio, pero después no habrá nadie más feliz que tú al sentir que el día rinde más y que te sientes mejor. Recuerda que la clave de un buen rendimiento es un descanso óptimo.

  • La cama es para dormir y para el sexo. Así de sencillo. Oblígate a retirar de tus rutinas el ver televisión o pasear por todas las redes sociales en las que participes. El cuerpo debe entender que en ese lugar y en esa postura, a lo que se va a es a descansar profundamente, o a entregarse a los placeres eróticos. El sillón o el sofá es para lo demás.
  • Haz de tu cuarto un espacio que invite al descanso. Mientras menos luces, mejor. El único aparato electrónico que debería existir es el despertador, y no a tu lado.
  • Recuerda tus dosis de calcio y magnesio. Ayudan a relajar tu sistema nervioso.
  • ¿Mucho rato viendo al techo? Puede general el muy pesado y enquistado patrón de “no puedo dormir”. Si llevas más de media hora sin poder dormir, levántate, toma agua, camina un poco, estírate gentilmente. Eso ayudará a reprimir ese patrón.
  • ¡El café! Nos hemos encargado de aprender a deshacernos de la idea de que tomar mucho café es malo. De hecho, tiene muchos beneficios. Pero, realmente, si tomas mucho café, tu cerebro va a estar sobre estimulado, y tus horas de sueño se reducirán notablemente. Todo en su justa medida.
  • Ten un libro a la mano. Es posible que te atrape, y te haga devorarlo en medio de la noche pero, cuando el cansancio es mucho, no vas a poder soportarlo, y te hará dormir.
  • Cierra el pico. No comas tres horas antes de dormir. La digestión necesita del movimiento que da la vigilia, incluso si se está sentado. Para la noche, comida ligerita.
  • Haz una lista. ¿La mente no para? Pues ayúdala tú a detenerse. Busca un papel y un lápiz –nada de agendas electrónicas o smartphones, repetimos- y anota eso que tanto te tiene alerta. Así pasarás literalmente la página, y tendrás parte del trabajo listo en la mañana ante todo lo que haya por hacer.
  • Pon los límites. Recuerda lo que hemos dicho más arriba: rendir es sinónimo de buen sueño. No te acuestes muy tarde o pongas el despertador muy temprano para salir de lo que te faltó por hacer, o para adelantar trabajo. Terminarás con mayores niveles de cansancio.


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