Mis 13 secretos (salvavidas) para salir airoso de una crisis

Los cambios, las transiciones a menudo nos sacan de nuestra zona de confort, activando nuestros miedos e inseguridades. Después de haber pasado por muchos tipos de transiciones -mudarme de país 4 veces, casarme, convertirme en madre, divorciarme, cambiar de trabajo, de profesión, entre otras-, he reunido esta lista de las cosas que no hay que perder de vista si se quiere vivir con menos drama y salir airoso y fortalecido de una transición.

El orden de los puntos no le dan una prioridad específica. Su importancia dependerá de lo que decidas tú, lector. Muy probablemente ya eres consciente de muchos de ellos, pero pregunto… ¿los estás aplicando en tu vida?

Toma lo que necesites de esta lista y hazlo tuyo.

Aquí vamos…

Durante una transición: 

  1. Bájale el volumen al drama: Cuando ocurre un cambio en la vida -sobre todo si es abrupto- tendemos a dramatizarlo, a veces más de la cuenta. Construimos una historia que por lo general nos convierte en víctima. Repetimos la historia una y otra vez, pues buscamos empatía y consuelo. Ese guión dramático que creamos, por lo general se convierte en nuestra excusa para resistir el cambio. Así que si estás pasando una fase de drama obsesivo, puedes repetir en voz alta: “Le bajo el volumen a mi drama ya mismo”. Con este simple gesto, estás haciéndote consciente de tu patrón de conducta y lo estás cambiando.
  2. Más emulación y menos comparación: Si vas a buscar referencias en la vida de otras personas, hazlo con un espíritu de emulación no de comparación. Puedes observar lo que está funcionándole a otra persona, y ver si te puede funcionar a ti. Pero no te culpes por no estar en el mismo lugar de ese al que estás emulando. Cada persona está atravesando su propio proceso, sus batallas y sus cambios. Estás muy bien donde estás, aunque a veces no lo parezca. Se práctico: No uses tu capacidad de observación para hacerte daño, úsala para buscar lo que te puede ayudar.
  3. Acepta tu situación pero no te identifiques con ella: Quizás te estás divorciando o separándote, te despidieron del trabajo o tienes una enfermedad amenazante como cáncer. La tendencia es sentir que ahora te has convertido en un divorciado, en un paciente de cáncer, o en un desempleado. Y sí, estás viviendo esa experiencia y es bueno tomarse el tiempo para reconocer y abrazar el momento y la situación. Aún así, es importante tener presente que eres mucho más que eso. Cuando enfocas tu atención en tu enfermedad en exceso, en tu divorcio, en tu identidad de desempleado, comienzas a vivir toda tu vida social a través de esa identidad limitada, y reduces el espacio para que se expresen otras partes de tu vida y de tu personalidad. Esas otras partes pueden ayudarte a construir el camino hacia tu nueva situación.
  4. No temas pedir ayuda. Pide ayuda a tu familia, a tus amigos, a sanadores, psicólogos, acupunturistas doctores… ¡Ten la valentía de hacerlo! Ser vulnerable es una manera de abrirse al cambio. Te sorprenderá ver cuanta gente está dispuesta a darte una mano, a ayudarte de muchas maneras distintas.
  5. Expresa claramente al universo lo que necesitas. Si no tienes claridad, pídela en voz alta. Si no tienes fuerza para seguir, pídela en voz alta. Puedes decir simplemente: “Me apodero de mi claridad”, o “entro en mi espacio de fortaleza”. O hago un llamado a la claridad, y a la fortaleza en mi vida. El poder dentro de ti para intencionar y manifestar es muy fuerte y eficiente, ¡úsalo! Además, declarando en voz alta lo que quieres, te ayudará a salir de tu papel de víctima y alinearte con tu verdadera intención.
  6. No te tortures con cosas que no han ocurrido aún. Todos esos escenarios aterradores que estás imaginando no han ocurrido aún. ¿Para qué gastar preciada energía vital sufriendo por adelantado? Posiblemente mucho de lo que temes no ocurra nunca.
  7. Reconoce cuando es tiempo de gestación y cuando es tiempo de acción. A veces nos sentimos confundidos, tenemos una actitud pasiva y nos falta visibilidad sobre qué hacer en determinada situación. Es lo que yo llamo la fase de gestación. En esta fase la tendencia es a sentirnos preocupados, pues no nos gusta la falta de claridad implícita en este período. Pero no hay más que confiar en el proceso de gestación. Es un momento para auto observarnos, sentir, ponderar y considerar cuál es el próximo paso más pertinente, y también pedir ayuda de ser necesario. Existe el riesgo de que esta fase comience a depender mucho de la mente, y que dure más de lo necesario. Puede ser que estés tratando de decidir todo sólo con el pensamiento, pensando y pensando. Y el pensar tiene sus límites. A veces, para encontrar claridad sólo necesitamos dar un paso hacia adelante. En esos momentos los detalles no importan mucho, solo muévete y actúa.  Así que si te estas sintiendo agobiado  por tu fase de gestación, quiere decir que quizás estás listo para actuar. ¡Adelante!
  8. Medita. Es una excelente manera de calmar la mente, crear espacio interior y ganar claridad. Te permite conectarte con algo más grande que tú. También te ayuda a dormir y descansar mejor. Utiliza el tipo de meditación que más resuene contigo. Aquí tienes acceso gratuito como herramienta a mi Meditación Pranayama Yoga de 7 minutos. Anímate pruébala, te hará mucho bien.
  9. Quiérete a ti mismo pase lo que pase. Este punto no lo negocio por nada en el mundo. Cualquiera que sea la transición que vives, quiérete con palabras, acciones y pensamientos. No importa quien te está juzgando o por qué razón, (seas responsable  o no de una situación), quererte y valorarte a ti mismo es la mejor cosa que puedes hacer para ayudarte a salir del atasco. Por ejemplo cuando tomes un baño, cuando desayunes, hazlo como un gesto de amor a ti mismo, no sólo como un gesto automático. Incorporar pequeños gestos de afecto a tu vida cada día podría suavizar el viaje y centrarte de inmediato. Siempre escoge el amor.
  10. Ríete por lo menos una vez al día. Reírse es una de las técnicas de respiración pranayama más fuerte que practico (herencia venezolana), y una de las más subestimada por la gente aquí en Europa. Puedes reírte de verdad (es más divertido) o fingir la risa (con grupos o videos de yoga de la risa).  En ambos casos funciona igual. El cuerpo segrega endorfinas y el sistema inmunológico se fortalece, y tu humor mejora enseguida. Reír con amigos es una combinación perfecta.
  11. Mueve el cuerpo. Haz deporte, yoga, artes marciales, danza del vientre, bailo terapia, lo que disfrutes más. Incluso 7 minutos diarios de ejercicio marcarán una diferencia. Tu cuerpo segregará endorfinas, y se sentirá fortalecido y vital. Un poco de ejercicio cada día puede cambiar completamente tu percepción sobre la situación.
  12. Escucha la intuición de tu cuerpo. Cuando tienes que tomar decisiones durante una transición tómate un momento para sentir tu cuerpo. Especialmente tu estómago que puede tensarse, o tu pecho que puede cerrarse, tu respiración puede tornarse superficial y rápida. Cuando algo no es lo correcto para ti observa cómo se siente tu cuerpo –piel de gallina, o dolores estomacales, frío o calores. Cada vez que hago algo que mi cuerpo me está diciendo que evite, me meto en grandes problemas o en situaciones fastidiosas. Conéctate con tu cuerpo, escúchalo.
  13. Ingiere comida que te alimenta. Aquella comida que te brinde energía fresca y vital. En tiempos de mucho estrés tenemos la tendencia a comer mucho, o comer muy poco, o comer basura. Por eso opto siempre por aplicar la regla del 20-80: permítete 20% de comida basura y asegúrate de ingerir 80% de comida que te alimente. Una dieta sana puede ser de gran ayuda en tiempos de turbulencia.

¿Tienes alguna otra manera de suavizar las transiciones que no está en la lista? Compártela abajo en los comentarios. Esto es un proceso en desarrollo. Me encantaría escuchar sobre tus experiencias. Siempre tenemos algo que compartir…

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Y si eres una mujer y estás en Berlin, Alemania, revisa mi próxima sesión: Pranayama para Mujeres en Transición. Tendrá lugar el sábado 18 de octubre de 5:30pm a 7pm en Schöneberg. Te espero.



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