Flexibilidad y firmeza como mis bambúes

Si tus valores están claros las decisiones serán fáciles.

Todas las mañanas me siento a desayunar en el extremo de mi mesa, frente a mí están mis bambúes, los observo sin pensar… sí, como el chico del cuento de Jose Rafael Pocaterra, El diente roto.

Estos bambúes forman parte de la zona verde que ha sido protegida por el municipio. No forman parte del parque porque están al ras de la calle pero en el parque puedes ver sus topes, verlos moverse con la brisa y escuchar el viento atravesarlos.

Ellos comparten su entorno con una mata de mango muy frondosa y fructífera. Ellos estaban aquí mucho antes de que nosotros les invadiéramos como parte del progreso, hace como 30 años, y se han mantenido fuertes y sanos a pesar de que nadie los riega ni cuida. Ellos se cuidan solos.

Afortunadamente no fueron tocados por el progreso que llegó hasta los límites de la zona verde, era mi gran temor porque comenzaron una construcción en el terreno de al lado y arrasaron con todo lo que ellos llamaron monte y alborotaron toda la fauna de insectos y pájaros habitantes del mismo.

Pero allí están mis bambúes. Aprendí a observarlos en silencio y relajarme, sin pensar, solo observando y respirando. Como parte de mis inicios en las prácticas de mindfulness y de aprendizaje de las lecciones que nos brinda la naturaleza.

Por ejemplo viviendo en Barquisimeto, estado Lara, Venezuela, tierra agrícola y de artesanos, aprendí la importancia de la paciencia y de los detalles. La caña de azúcar no está lista hasta que está lista con su plumitas que indican el momento de la mejor zafra, la más productiva y de mayor rendimiento. Los detalles de los ceramistas y alfareros marcan la diferencia en la belleza de sus obras. Para un caraqueño de mi «generación de corredera y todo para ya» esto fue un descubrimiento, supe que esperar también es un verbo, solo que es otro tipo de acción.

De cuando en cuando comparo mis bambúes a las personas con inteligencia emocional, son ponderados, flexibles, conviven sin invadirse unos a otros y son un equipo, se bambolean en conjunto pero son individuos con características propias de color y longitud. Ellos transformaron y enriquecieron mi espacio de bienestar que es mi hogar, y me enseñan todos los días lo importante de tener raíces fuertes pero flexibilidad de actitud.

Me recuerdan un pensamiento que me enseñó mi padre:

Se firme en tus actos pero tranquilo en tu corazón, se exigente contigo mismo pero gentil con tu prójimo.



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