Momentos de consciencia vs Consciencia de cada momento

No dimensionamos la importancia de ésta expresión y la diferencia que puede hacer en nuestra vida. Hablamos con frecuencia del momento presente, del estar en el aquí y el ahora, muchas veces como un cliché. Nos asombramos cuando consideramos que tenemos momentos de lucidez, cuando en ocasiones no sabemos cómo resolver una situación y decidimos confiar en algo que algunos aceptan no saber bien que es. Cuando reaccionamos de forma exacerbada ante circunstancias apremiantes para luego arrepentirnos, o cuando al sentirnos acorralados, sin rumbo, oramos a algo reconociéndole un poder superior. Toda una acción fugaz, transitoria, resumiéndose en solo momentos de consciencia.  

Resalto lo que menciono con frecuencia en mis talleres y conferencias; ese convivir constante con elementos presentes que se ubican por encima de un 90%, de la que debemos estar conscientes y trabajar en ellos con suficiente determinación. Los avances y continuos estudios revelan que nuestra mente subconsciente, responsable de gobernar nuestra vida se estima entre un 95 a 97% en la que estamos en fase automática. Donde residen memorias y programas, información anclada o recibida en nuestros primeros años de vida.

Igualmente se reconoce al ser humano como 95% emoción, nombre que deriva del verbo emovere, y se forma sobre movere que significa hacer mover. Por ello las emociones nos procuran un accionar, sacándonos de nuestro estado actual e invitándonos frecuentemente a reconocerlas y revisarlas como factor de extrema importancia para iniciar cambios.

El otro y no menos importante dentro de nuestro contenido, son nuestras conversaciones internas, estimadas también en un porcentaje superior al 90%. Actividad que podemos observar en espacios inconscientes en la mayor cantidad de tiempo. Siempre estamos conversando con nosotros mismos de forma dinámica, solo que no nos damos cuenta de ello, y contribuye como grandes saboteadores a la hora de evaluar resultados.

Vivir consciente de cada momento de nuestra vida requiere entrenamiento decidido, comprometido y constante. Perseverar una y otra vez, comprender que la fugacidad o lo efímero de los que nos mueve en nuestro accionar genera siempre consecuencias. No es una filosofía de vida, es la vida experimentada de forma responsable, consciente de sí, de los otros y del entorno. Nos regala una visión distinta, el juicio y la crítica comienzan a desvanecerse producto de entender motivaciones presentes en cada ser humano, y el interés que se podría generar para corregir errores de poder tener opciones distintas.  

Cada uno de nosotros nos encontramos en distintos niveles de consciencia. Procedemos de diferentes sistemas familiares, con historias y experiencias no parecidas. Decidir y trabajar para realizar ese movimiento interno necesario y enfocado en ir reconociendo que estado de consciencia está presente en mi accionar, es el desafío más importante que tenemos los seres humanos, y el autoconocimiento una vía.



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