Momentos de esperanza

Las navidades han sido, son y serán momentos de reflexión para muchos. Para algunos es un derroche de emociones positivas que vienen desde sus familiares, amigos y allegados, para otros una serie de emociones negativas que traen malos recuerdos, malos regalos y hasta perdidas de sus seres más queridos. Sin lugar a dudas son días para pensar y reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.

En mi vida personal veo la navidad como un momento de esperanza y triunfo.

Recuerdo la navidad de mis 9 años, es la navidad que siempre llega a mi memoria; mi padre había emprendido un negocio de juguetes, meses antes de navidad abrió una juguetería, este local pretendía satisfacer la demanda de juguetes del final de año y mi padre se antecedió a la fecha y abrió meses antes, lo que fue un acierto de su parte.

A medida que se acercaba la navidad fueron apareciendo más y más jugueterías alrededor del local de mi padre; tantas que hasta en la calle comenzaron a vender los juguetes que papa vendía a precios muchos menores; era lógico que las personas no entraban al Centro Comercial y compraban en la calle.

Luego de varios días de cero ventas, con mis hermanos tomamos una decisión; “Padre iremos a la calle a vender los juguetes”. Papa lo impidió por un instante pero luego se alegró de nuestra decisión y nos apoyó, bajamos los juguetes, colocamos un par de mesas y luego de unos minutos lanzamos el primer grito de guerra; “Jugueeetesss, a la orden”.

Es mi recuerdo de la mejor navidad de mi vida, a los 9 años comencé mi primera empresa, una venta de juguetes en la calle en época de navidad; como olvidarlo, esos días formaron mi carácter, mi capacidad de negociar, de promocionar y de crear la necesidad en los usuarios de mis productos.

La navidad pasó de ser la época de recibir a la época de dar.

Cada navidad en familia pensábamos cual era la mejor manera de ayudar a las personas y que nuestra ayuda pudiera de igual manera ayudar a nuestra familia.

No recuerdo arbolitos, pesebre o nacimiento, guirnaldas y bolitas de navidad en casa, no había tiempo para eso, pero si había tiempo de sonreír, no podíamos entrar a casa en navidad molestos o disgustados, siempre debíamos tener una sonrisa, era un requisito sinequanon de casa, debíamos sonreír.

Estos días de navidad más allá de vender, comprar o decorar tu casa, lo que realmente importa es el “Dar”.

Qué esperas dar a otros, que esperas entregar en la vida de alguien que lo necesite, tus padres necesitan recibir tu cariño, tus [email protected] necesitan recibir tu amor, tu [email protected] necesita recibir tu afecto, es momento de pensar en la navidad como una gran época para dar.

Pudiste cosechar tu tierra durante once meses, desde enero comenzaste arduamente a trabajar y llegó el mes doce del año; es tiempo de dejar la tierra reposar y comenzar a compartir lo que cosechaste durante once meses, es tiempo de levantar la mirada y ver quien necesita de ti, es tiempo de cambiar, es tiempo de ayudar a que nuestra humanidad sea diferente y tú eres parte de ello.

En casa durante el mes de diciembre hacemos una agenda, allí colocamos todos nuestros anhelos para el próximo año en varias áreas; familia, profesión, empresa, educación, espiritual, y otros. Es nuestro punto de partida para el próximo año, pero lo interesante de todo es que colocamos allí peticiones para otros, pedimos por los amigos, conocidos y familiares y no solo pedimos y lo escribimos, trabajamos durante el año por ellos, para que logren sus objetivos y alcancen sus sueños, y al final del año en esta época de navidad, verlos a cada uno de ellos sonriendo nos contagia de sonrisas, verlos a ellos celebrando sus triunfos nos contagia de triunfo.

Ver a [email protected] soñando con un próximo año mucho mejor nos contagia de esperanza.

Pensemos como Martin Luther King; “Si ayudamos a una sola persona a tener esperanza, no habremos vivido en vano”. Hoy te invito a contagiar el mundo de esperanza, a impregnar a los niños de esperanza, a derramar esperanza en un mundo que ya casi no cree, a llenar a una nación de esperanza en medio de su realidad y a creer que la navidad más allá de lo que pienses y lo que creas es un tiempo para que nuestra esperanza crezca más y más.

“La esperanza tiene muchos nombres; pero los locos la llamamos amor”, anónimo.

@norbeyrodriguez
Comunicador/ Coach/ Teólogo
www.corpoleader.com


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