Momentos que importan – Parte 2: La visión del mundo

Momentos que importan - Parte 2: La visión del mundo

Recientemente hice una entrevista con Radio Emprendedores para la Revista Emprendedores. Fue una excelente entrevista ya que Alan Taylor (el entrevistador) realmente hizo su trabajo. Él hizo lo que muchos de los grandes entrevistadores han hecho: se preparó y luego fue por la historia detrás de la historia. El vio mi conferencia TEDx sobre el síndrome del crecimiento postraumático. Escuchó atentamente y sacó algo que nadie me había preguntado antes: discutimos sobre lo que significa la visión del mundo y cómo había cambiado la mía después del milagro sobre el Hudson.

Cada quien tiene su visión del mundo, su propia filosofía de vida o concepción acerca del mundo. Muchas están basadas en su educación y en el grupo en el cual se desenvuelven. Yo realmente no lo entendía mucho hasta que vi a Tony Robbins hacer una sesión en vivo con alguien en un evento en Australia. Él fue magistral rompiendo en pedazos la visión que tenía el individuo, y que estaba impactando la relación con su esposa. Las seis necesidades humanas tienen un profundo impacto en cómo se desarrolla tu visión del mundo. La que sea tu necesidad primaria, cualquiera que esta sea: certeza, variedad, ser significativo, conexión (o amor), crecimiento o contribución impacta significativamente en cómo respondes a las situaciones de tu vida y cómo esa visión se desarrolla o se emplea en el día a día. Estaba, literalmente, fascinado con la discusión y comencé a ver mi propia visión y la de mi esposa. Esa introspección cambió la relación con ella.

Me preguntaba por qué mi esposa y yo teníamos tantos problemas de comunicación. Todo parecía estar bien, pero nos hablábamos sin escucharnos. Empecé a pensar cómo Tony hizo paso a paso su terapia con este individuo, y empecé a hacerme las mismas preguntas a mí mismo. Empecé a darme cuenta de que la visión del mundo de mi esposa estaba basada en la seguridad; cuando la tenía en su vida era feliz y todo estaba bien. Comencé a ver que mi vida estaba dirigida por la variedad y el crecimiento. Necesitaba siempre hacer algo para mejorar en muchos aspectos así que siempre estaba creciendo. Cuando tienes una relación en la que una persona necesita total certeza para ser feliz y la otra se desarrolla cuando tiene variedad, pueden ocasionarse algunos problemas en la comunicación. Una vez que fui consciente de esto, comencé a ver mi mundo desde la perspectiva de ella y le ofrecí seguridad. Esto cambió nuestra relación. Yo podía satisfacer mi necesidad de variedad de otras maneras, pero cuando se trataba de nuestra relación, la seguridad era predominante. Por ello me tomó cinco años hacer el cambio de la vida corporativa al emprendimiento. Quería estar seguro de que ella tenía la seguridad que necesitaba, y que todo estaría bien, aun cuando mi variedad venía dada siendo emprendedor.

Una cosa que aprendí después del milagro sobre el Hudson y cuando comencé a ser orador y trabajar con personas alrededor del mundo es que las creencias sobre la visión del mundo tienen frecuentemente profundas raíces, y por ello es muy raro que se reflejen en el individuo, y solo son sacadas a la superficie en momentos de crisis de fe. Me di cuenta de ello poco tiempo después del milagro sobre el Hudson. La gente me preguntaría constantemente por mi fe, y creo que en ese momento mi visión del mundo estaba arraigada en la educación que recibí de mi familia y del pequeño grupo con el que me desarrollaba. Hacía juicios y tomaba decisiones muy rápido. Algunas veces me servía, pero otras muchas tenía que volver atrás y limpiar las cosas de las que era responsable, tanto en mi vida personal como en los negocios.

Después del milagro fui entrevistado por esta revista sobre mi experiencia y me hicieron la pregunta que me dejó paralizado. Tuve que pensar la respuesta y cuando respondí me di cuenta de algo que me ayudó a que mi visión del mundo evolucionara. Tradicionalmente no me tomaba el tiempo para entender la historia de las personas, indagaba un poco, pero muy rara vez hasta el punto de saber por qué pensaban o actuaban de una manera determinada. Una vez que me di cuenta de esto me dije: “yo no tengo ninguna base para juzgar a nadie si no conozco la historia detrás de su comportamiento”. Todo pasa por una razón y con un propósito, y si no entiendo la historia completa, no puedo juzgar la acción o reacción de nadie ante una situación. Esa sola distinción cambió todo en mi vida. El milagro sobre el Hudson fue la crisis que yo necesitaba para realmente crecer y evolucionar mi visión acerca de otros.

Una vez que empecé a juzgar menos, nuevas personas y oportunidades llegaron a mi vida: se abrieron nuevas asociaciones de negocios, me convertí en un productor top en la compañía en la que trabajaba ese año. Comencé a conocer líderes extraordinarios en todas las industrias; atletas, negocios, religiosos y políticos. Gente que me pudo dar luces y me enseñó cosas en las que nunca hubiera podido pensar. Conocí a un miembro de la Corte Suprema de Justicia y tuve una conversación 1 a 1 con él. Más recientemente conocí un jugador de la NBA y miembro del Salón de la Fama: Dominique Wilkins, e intercambiamos ideas sobre lo que se requería para obtener resultados extraordinarios.

Personas y oportunidades comenzaron a abrirse para mí una vez que dejé mi ego a un lado y comencé a juzgar menos y abrí mi forma de ver el mundo. Atraje gente a mi vida que me apreciaba por lo que podía ofrecer y yo les apreciaba por el valor que ellos ofrecían a los demás, sin juzgarlos. Fue una experiencia que me cambió la vida

Acá con Dominique Wilkins

Esta semana piensa y hazte la pregunta: ¿qué es lo más importante para mí? ¿Cuál es mi visión del mundo? ¿Me sirve o me mantiene atascado? En mi relación, ¿cuál es la necesidad que prevalece y cómo puedo servirle y seguir siendo fiel a mis creencias? Toma un momento y considera las consecuencias si NO entiendes. Si no lo haces, tu visión del mundo puede no dejarte ser lo mejor que puedes ser en tus relaciones y en tu carrera.

 

Hasta la próxima y recuerda: TODOS LOS MOMENTOS en tu vida IMPORTAN

 

Traducción: María Teresa Febreiro

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