Momentos que importan – Parte 7: Tener agallas es la esencia real de la grandeza

MOMENTOS QUE IMPORTAN – PARTE 7: Tener agallas es la esencia real de la grandeza.

“Tener agallas es una combinación de pasión y perseverancia por un objetivo singularmente importante” – Angela Duckworth

 

Siempre menciono a mi mentor Tony Robbins, pero él me ha hecho muchísimas distinciones. Esta vez me enseñó que hay un 1 % de diferencia entre ser excelente y ser extraordinario, y él se lamenta por aquellos que van tras la excelencia en sus vidas; lo que he visto muy de cerca. Veo la diferencia cuando estoy con Tony y con muchas personas extraordinarias. Siempre me habían enseñado tanto en el deporte, en la escuela y en los negocios el luchar por la excelencia, así que eso hacía. Mi desempeño era bueno, pero nunca excedía el nivel que otros lograban. Esa es una de las razones por las que comencé mi propio camino de desarrollo personal, primero con Tom Hopkins, luego Earl Nightingale, Jim Rohn y finalmente con Tony Robbins.

Me preguntaba cómo alguien de mi edad podía haber logrado mucho más de lo que ya había logrado, así que necesitaba el secreto. Después de escuchar todos los audios, asistir a todos los seminarios e invertir en conocer esas leyendas, algo sucedió. Todo lo habían logrado bien, de forma inteligente y enfocada, lo que los hizo ser relevantes. Lo que les había hecho sobresalir fueron las agallas que tuvieron para tomar ese 1 % para lograr ser extraordinarios.

Después de aprender esta lección, comencé a investigar y buscar a personas que sobresalieron en sus respectivas áreas. Algunos me hicieron el regalo de su tiempo. Un truco que todos tenían (sin importar si eran jóvenes, viejos, hombres o mujeres) es que habían tomado la responsabilidad personal de su educación y crecimiento. O dicho de otra manera: ninguno de nosotros tiene un controlador aéreo en nuestras vidas, nosotros debemos ser nuestros propios controladores aéreos, tomar decisiones y riesgos apropiados para poner a funcionar las ruedas que nos llevarán a nuestro destino. Muchos de nosotros buscamos gratificación inmediata. Enfocamos nuestra visión en campanas y susurros del talento, pero no en el esfuerzo y el foco para hacerlo salir.

Todos quieren lograr el objetivo que desean en vez de apreciar el proceso. Ese 1 % de diferencia que llamo «agallas» es lo que hace a los ganadores; ese 1 % que sintetiza sus talentos naturales en resultados.

Hay unos cuantos atletas que nunca me pierdo si los puedo ver en TV. Cada uno ha obtenido sus resultados, pero se han mantenido gracias a sus agallas. Uno de ellos es Clayton Kernshaw; él es uno de los obligatorios de ver. Clayton se presenta muy accesible y amable en las entrevistas, pero leyendo sobre cómo afronta esos días en los que le toca lanzar, él se cierra totalmente y se convierte en el atleta con más agallas no solamente en el beisbol, sino en todos los deportes. Se coloca a sí mismo en un estándar más alto.

Roger Federer es otro personaje digno de ver; no solo es uno de los tenistas más grandes de todos los tiempos, sino que puedes ver la diferencia en la forma cómo afronta su juego ante otros grandes. Su estado mental durante la competencia son las agallas personificadas. Lleva al límite sus desafíos durante cada juego y no deja que las emociones del momento les ganen. Tiene una corta memoria, y se mueve al siguiente punto sin emoción. Así como observo otros atletas, todos tienen en común esa habilidad única en innata de sacar sus agallas cuando están en el juego. Tienen un objetivo y, tal como puntualizó Angela Duckworth, combinan su pasión con su perseverancia para lograr su objetivo.

A medida que veía la película Sully me emocioné mucho. No porque estuviese reviviendo mi experiencia en ese vuelo US Airways 1549, sino por las agallas y la perseverancia que tuvieron el capitán Sullenberger, la tripulación y los pasajeros para tomar una situación no solo retadora sino amenazante para la vida y convertirla en un milagro del que se habla todos los días. Aquel día cada uno de nosotros nos convertimos en nuestros propios controladores aéreos; todos analizamos la situación y los riesgos, pero fuimos agalludos no solo para sobrevivir el accidente, sino para salir de un avión que se estaba hundiendo en unas aguas a 36° F de temperatura. Todos fuimos responsables por nuestro objetivo y el del equipo; atravesamos los desafíos en ese avión y no dejamos que la emoción del momento nos ganara. Fuimos RESPONSABLES (habilidad de responder). Parte de ser extraordinario no solamente tener las agallas para perseverar, sino de tomar responsabilidad. Muchas veces le digo a la gente: cuando haces algo realmente extraordinario terminan haciendo películas o documentales sobre tu vida. Ese fue el ejemplo del capitán Sullenberger, Chris Kyle, Jesús; cuyas películas no solo narran la historia, sino que también enseñan las lecciones sutiles de cómo llegaron a donde lo hicieron.

En las próximas semanas toma algún tiempo para leer y ver a alguien que haya logrado algo extraordinario en sus vidas. Mira el sacrificio que implica el éxito. Es una inversión y una recompensa el tener las agallas, ser extraordinario, el lograr ese 1 % de diferencia. Así como el capitán Sullenberg comenta en la película Sully, su vida resumió en 208 segundos los más de 40 años invertidos en tiempo, esfuerzo y educación. Hacer todos esos depósitos para hacer ese gran retiro.

Hubo muchas cosas que convirtieron ese 15 de enero de 2009 en un milagro. Yo diría que la razón básica fueron las agallas del capitán, la tripulación y los pasajeros que combinaron la pasión por sobrevivir y la persistencia para lograr ese objetivo tan singular: la sobrevivencia. Parafraseando a Angela Duckworth: capacidad + esfuerzo = logro.

Hasta la próxima y recuerda que ¡todos los MOMENTOS en tu vida IMPORTAN!

 

Traducción: María Teresa Febreiro

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