Momentos que importan – Parte 9: Si quieres cambiar el mundo, ¡haz tu cama!

Momentos que importan – Parte 9: Si quieres cambiar el mundo, ¡haz tu cama!

Nunca entendí por qué mi madre siempre me decía que hiciera mi cama antes del desayuno. Siempre pensé que era mi cama y que podía hacerme cargo de ella cuando quisiera. No me di cuenta de ello hasta que tuvimos un vecino que había servido en el ejército y estaba alistándose para ser enviado para Vietnam. El vecindario organizó una fiesta para él, y le pregunté sobre estar en el ejército. Me comentó que el primer día de entrenamiento le enseñaron que una vez hecha tu cama cada mañana, ya has conseguido lograr la primera tarea del día y te mentalizaba hacia el camino del logro. A los 7 años eso no resonaba mucho conmigo hasta que le pregunté a mi madre, y su respuesta fue que todas las personas exitosas comienzan el día con una nota positiva, y el hacer tu cama muestra que estás orgulloso de ti mismo. Adelantándome al año 2014, cuando escuché al almirante William H. McRaven dar la conferencia del diplomado de la Universidad de Texas donde decía: “si quieres cambiar el mundo comienza por hacer tu cama”.

Una de las primeras lecciones que aprendí sobre el establecimiento de objetivos es que una vez que lo determinas, toma acción inmediatamente. Una vez que lo haces, te empoderará para tomar otra acción, y otra, y una vez alcanzas este ímpetu, harás un gran progreso hacia eso que te has propuesto. Encontré que esta estrategia no solo funciona para el establecimiento de objetivos, sino para casi cualquier cosa en la vida, y lo he estado aplicando en cada faceta de la mía. Tomando la metáfora de “hacer mi cama primero” me dio la estrategia para correr mi primer maratón, para perder 25 libras y para convertirme en un importante productor. De esa lección que aprendí de mi madre cuando era niño y luego por este amigo de la armada, tomando la primera acción positiva del día (hacer mi cama) se convierte en la base que empleo, incluso, hoy en día. Todos los momentos de aprendizaje que tienes cuando eres joven importan.

Acabo de hacer un video podcast con Josh Smith, Haz que la m**** pase. Fue una gran experiencia, ya que Josh me preguntó algunas cosas realmente fascinantes. Me preguntó sobre mi estrategia cuando tomé la decisión de moverme del mundo corporativo al de orador y al emprendimiento. Compartí mi estrategia de modelar a Zig Ziglar; como él hizo más de 100 conferencias gratis mientras perfeccionaba su técnica y desempeño. Yo hice lo mismo: hice 74 conferencias antes de cobrar honorarios. Me comentó que él había entrevistado muchos “quiero ser conferencista” que querían recibir algún pago de forma inmediata. Compartí con él lo que yo pensaba: tienes que ganarte el derecho de que te paguen. Ninguno de los grandes oradores del mundo empezó cobrando cinco cifras de una vez; ni siquiera Tony Robbins o Zig Ziglar o Jim Rohn, ninguno de ellos. Todo comienza con hacer tu propia cama primero, reforzando el pensamiento de cómo “las cosas pequeñas de la vida importan”. Haciendo las cosas pequeñas primero, te ganas el derecho de graduarte y tomar responsabilidades más grandes y, entonces, te pagarán por ello. Todos los momentos en el camino hacia la maestría importan.

A medida que veíamos la película Sully, el éxito del capitán Sullenberger ese día en el río Hudson no ocurrió por sí solo. Él no se levantó con esas capacidades de diagnosticar inmediatamente que los motores fallaban y cómo llevar un Airbus a acuatizarlo de manera segura en un río helado. A él le tomó más de 45 años “haciendo su cama” todos los días para adquirir las capacidades y, más importante aún, la certeza de hacer algo que no se había hecho antes, ni siquiera un intento, en la historia de la aviación. El capitán Sullenberger invirtió incontables horas de aprendizaje de las pequeñas cosas desde su paso por la academia de la Fuerza Aérea en Texas hasta la academia para convertirse en piloto comercial. Él tuvo que encarar y superar muchos desafíos para ganarse la responsabilidad de volar un avión que contenía 155 vidas. Si quieres cambiar el mundo, no puedes retroceder ante los desafíos que se presentan frente a ti. Para ganar esta certeza de no retroceder, necesitas hacer tu cama todos los días, haz las cosas pequeñas para ganarte el derecho de asumir cosas más grandes. Debes tener la humildad de hacer tu cama todos los días, de manera de tener el coraje, la confianza y la certeza para estar listo y ejecutar cuando llegue el momento. Cada momento que inviertes importa.

Hay una lección solapada sobre aquel día en el río Hudson; para mí es el mensaje del poder de la esperanza. Cómo una persona puede cambiar el destino no solo de sí mismo, sino de un grupo de personas, de un país, de la historia. Hubo muchas personas ese día que “habían hecho su cama” para obtener el resultado que todavía resuena y seguirá resonando en el futuro. Cuando me preguntan sobre ese día y por qué sucedió de la manera en que sucedió, les respondo que sí, efectivamente Sully y Jeff hicieron una ejecución impecable en el momento más difícil, pero los pasajeros también hicieron lo mismo: mantuvieron la compostura y también ejecutaron en un momento crítico. Cada uno de nosotros, a nuestra manera habíamos “hecho nuestras camas” ese día e hicimos que cada momento de nuestra vida importara.

Hasta la próxima y recuerda que ¡todos los MOMENTOS en tu vida IMPORTAN!

 

Traducción: María Teresa Febreiro

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