A mover la colita

En mi anterior aporte les hablaba sobre la incertidumbre y su impacto en nuestro ser, más concretamente en nuestra fórmula dóshica o Prikriti. En este artículo continuaré explorando el tema de la incertidumbre, hablando un poco sobre cómo lo interpreta la medicina occidental (específicamente desde el punto de vista endocrino) y cómo puede el Yoga también aportar en este aspecto.

Primero que nada, me parece importante resaltar el paralelismo entre la incertidumbre y lo que se conoce comúnmente como el estrés. Podríamos decir que el estrés es un resultado directo de la incertidumbre, o el estrés es una consecuencia de la incertidumbre. Más concretamente, el estrés aparece una vez que tenemos incertidumbre frente a la solución de un determinado problema, bien sea por no contar con los recursos para solventarlo, o por no tener control sobre las variables involucradas en el problema.

Una vez nos estresamos, el cuerpo aumenta la secreción de la hormona cortisol, la cual puede aumentar fácilmente en un 200 o 300% al someternos a episodios agudos o crónicos de estrés. Sin entrar en los pormenores bioquímicos del cortisol, podemos simplificar su rol como un catalizador del que se vale el cuerpo para generar un suministro extraordinario de energía. Recordemos que la respuesta que el cuerpo tiene para el estrés es lo que se conoce como la alternativa de Fight-or-Flight, es decir, pelear o correr, cuyo origen se remonta a nuestra sobrevivencia como especie, por allá por los tiempos de las cavernas.

Para nuestra mala suerte, como en estos tiempos normalmente no podemos dar rienda suelta a ninguna de estas alternativas, el cuerpo no es capaz de utilizar ese exceso de cortisol, quedando represado en el cuerpo, y desencadenando toda una serie de consecuencias que pueden ir desde neuralgias hasta desórdenes en el metabolismo (lo cual da origen a acumulación de tejido adiposo) o en el ciclo circadiano (insomnio), e incluso inhibición del sistema inmune, lo cual puede causar problemas graves de salud como fibromyalgia o cáncer.

Una manera natural de promover el drenaje de este exceso de cortisol, es el darle al cuerpo una actividad similar a aquella para la cual lo generó, es decir, correr o pelear. Actividades aeróbicas como correr, nadar, artes marciales, o cualquier deporte competitivo como tenis, beisbol, fútbol, nos pueden servir para lograr este efecto. Seguramente alguna vez habrá experimentado la sensación de tranquilidad o despreocupación que queda luego de realizar una actividad aeróbica, habiendo estado tenso o estresado antes de realizarla. Además de la liberación de endorfinas, que nos dan esa sensación de bienestar, muy probablemente usted ha logrado reducir sus niveles de cortisol, lo cual se traduce en desestresarse.

En nuestro caso, nos valdremos del Yoga para lograr este fin. Concretamente, hoy exploraremos un ejercicio que consta de dos poses, conocidas como Cat & Cow, o el Gato y la Vaca. Este ejercicio pudiera decirse que es una panacea, y yo hasta me atrevería a decir que es una suerte de fuente de la juventud.

cat-and-cow-pose

De acuerdo a swami Sivananda, el secreto para mantenernos jóvenes es el conservar la columna vertebral elástica y móvil, lo cual se logra a cabalidad con este ejercicio. Además de esto, otro beneficio importante es que promueve la circulación de la energía vital o prana, oxígenando las células, y manteniéndolas saludables y llenas de energía. Por mi experiencia personal, 3 minutos de Cat & Cow nos proveen del oxígeno que obtendríamos con unos 10 minutos de trote. El otro beneficio importante, y que sirve para nuestro propósito, es que este ejercicio es un excelente estimulante del metabolismo.

Para empezar, nos apoyamos en las rodillas y en las manos, tratando de que las rodillas queden al ancho de la cadera, y las manos queden debajo de los hombros. Tanto los brazos como los muslos están completamente verticales, con los brazos completamente estirados y las espinillas y empeines paralelos y en contacto con el piso. El tronco debería asemejarse al tope de una mesa. Si le molesta el contacto del empeine o las rodillas con el piso, puede usar una toalla, mat de yoga, o manta como colchón.

Una vez en posición, el ejercicio consiste en alternar la concavidad de la columna vertebral, lo cual lo vamos a hacer en sincronía con la respiración, la cual en todo momento debe ocurrir por la nariz, y nunca por la boca. Los brazos y piernas siempre deden estar rectos, como las patas de una mesa, y lo único que se mueve es la columna, la cadera y la cabeza.

cat-cow-poseEn la inhalación, queremos hundir el tronco hacia abajo formando una especie de “U” estirada, a la vez que miramos al cielo y rotamos la cadera hacia arriba (Cow), y en la exhalación, queremos hacer lo opuesto, dirijiendo la mirada hacia el ombligo, encorvando la espalda como un capó de VW, o como cuando un gato se encrispa al alarmarse (Cat), y rotando la cadera hacia el ombligo. Una vez concientizadas ambas fases, el ejercicio consiste en alternarlas en una secuencia armónica, al ritmo de la respiración. Queremos lograr un ritmo, poniendo especial énfasis en la exhalación, tratando de hacerla lo más enérgica posible, como cuando uno estornuda. Un buen comienzo es fijarse la meta de hacerlo por un minuto, e ir aumentando hasta llegar a dos o tres minutos.

Por el aumento en el intercambio de oxígeno, puede ocurrir una hiperventilación, lo cual se manifiesta como una leve sensación de mareo. No pasa nada, simplemente no estamos acostumbrados a la cantidad de oxígeno inhalada. De aparecer estos síntomas, puede descansar unos segundos en balasana,  o savasana, pero como dije antes, no pasa nada. Les recomiendo hacer este ejercicio al nomás levantarse, hará maravillas en su metabolismo y le dará una dosis extra de energía con que comenzar el día. ¡A mover la colita!



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