Mucho que elegir

Cuando se está esperando un bebé son muchas las decisiones cotidianas a las que nos enfrentamos, de qué color pinto el cuarto, el monito blanco o el amarillo, Andrés o Diego, y así al pasar de los meses van surgiendo nuevas opciones a elegir. Entre todas hay una muy importante y es el modo en el cual deseas vivir tu parto y maternidad.
Cuando supe que estaba embarazada de mi primer hijo me invadió una nube de dudas que vi resueltas básicamente en mi curso prenatal, allí conocí un poco más sobre temas que vivía instintivamente pero que en realidad desconocía, me refiero al parto respetado, a la crianza de apego, al alojamiento en conjunto, la lactancia materna, el colecho, porteo, etc. Fue durante el curso prenatal donde entendí y decidí cómo quería que fuese esta experiencia de vida para mi, mi familia y mis hijos.

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Cuando realicé algo que podríamos llamar plan de parto, lo conversé con mi ginecobstetra, porque quería acordar con él mis deseos: un parto natural, no planificado, con mi esposo y una doula que me acompañara, apego inmediato, lactancia exclusiva, todo lo más natural posible, aunque estuviese en una clínica. Por ciertas complicaciones el parto terminó en cesárea, pero lo importante de esta historia es que tanto mi médico como yo estábamos claros y de acuerdo en cuáles eran mis prioridades y que debían ser respetadas.

Luego que nació mi bebé, y a pesar de ciertos tropiezos en el camino, me comprometí con la lactancia materna exclusiva, y aunque eventualmente a alguien se le escapaba un: no lo cargues tanto que lo vas a malcriar, ¿otra vez le vas a dar pecho?, ¿por qué no le das un tetero? y ¿vas a dormir con él en la cama?, cuidado y lo asfixias… mi entorno conocía mis intenciones. Yo elegí esta forma de crianza y deseo que todos la respeten, así sea diferente al modo en que ustedes (abuelas, tías, suegras, amigas) lo hicieron.

Es importante que todas aquellas personas cercanas y que de una forma u otra se van a relacionar contigo en la crianza de tus hijos, hablo de ginecólogo, pediatra, enfermeras, familiares, profesores, conozcan tu plan, y no sólo que lo conozcan sino que estén en sintonía con él. Prefiere un médico que acepte que deseas dar a luz y no aquel que desde el comienzo te está preguntando para cuándo planificas el nacimiento, escoge un pediatra que apoye y conozca los principios básicos de lactancia, si está es tu decisión, y no aquel que te dice que mejor el tetero así descansas más, informa a tus familiares los beneficios que obtienes de este tipo de prácticas, coméntales y hazlos partícipes del camino que has escogido para acompañar, educar y amar a tu hijo, porque vas a ser mamá.

 



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