Mujer y emociones, cómo empoderarnos de nuestra vida

Mujer y emociones, cómo empoderarnos de nuestra vida

Conocer y manejar nuestras emociones para liderar nuestro día a día, como mujeres, es un propósito que bien puede educarse desde edades tempranas en este contexto histórico en el que nos desenvolvemos las mujeres en este siglo XXI. Contexto en el que pareciera que tenemos las mismas oportunidades que nuestros compañeros masculinos y, no obstante ser banalizadas y estereotipadas como parte de un modo de relacionamiento en el que se desarrolla un juego de poder que va desde la sutileza de lo imperceptible, hasta la violencia de genero.

En este post planteo una opción de aprendizaje para toda la vida, que sería oportuno iniciar desde la niñez para tener un mundo compartido con mayor bienestar. Aunque también es cierto que el aprender no tiene edad, porque simplemente es una constante en la vida de cualquier ser humano, y todos los días son oportunidades para hacerlo de manera consciente.

Entonces si se considera que las emociones constituyen una energía que navega a través de nuestro cuerpo y que sólo se estanca si las reprimimos, bien podemos como mujeres, reeducarnos para aprender a gestionarlas y empoderarnos de nuestra propia vida. Tomar decisiones de manera conscientes, asumir riesgos y desarrollar un tipo de inteligencia flexible, en movimiento con los retos y oportunidades que nos plantea el entorno y también en comunión con ese entorno. De allí que la invitación es a la identificación de las emociones, para establecer una conexión responsable y consciente en nuestras relaciones y empoderarnos.

¿Para qué nos sirve el manejo de nuestras emociones? Algunos de estos para qué son los siguientes:

  • Para conocernos a nosotras mismas y no reprimir lo que sentimos.
  • Para mejorar nuestra auto estima.
  • Para crear vínculos sociales sanos y sustentables.
  • Para asumir responsabilidades de manera exitosa.
  • Para relacionarnos con otras mujeres en igualdad, sapiencia, e inter generacionalmente.
¿Cómo empezar?
  • Por el amor propio, educar a nuestras niñas en la importancia de amarse como seres perfectamente imperfectos.
  • Por entender que las relaciones sociales que establecemos en nuestra cotidianidad son oportunidades para expresar nuestras emociones, y no para establecer juegos de poder sobre los otros, o de estos sobre nosotras.
  • Por revisar qué rol jugamos en las relaciones que establecemos, identificar si hay algún patrón recurrente.
  • Por fijar límites claros en nuestras relaciones, planteándolo de manera clara y con respeto al otro.
  • Por internalizar que somos seres completos, con virtudes y defectos, y que no necesitamos ninguna mitad para completarnos, sino de otro igual para complementarnos de manera interdependiente.
  • Por comunicarnos de manera efectiva, escuchando y valorando la opinión de las personas que nos rodean, dejándonos afectar de manera proactiva, sin reactividad.
  • Por aceptar que nuestras heridas internas, pueden ser acompañadas de una sabiduría profunda que nos abre el camino de ejercer el derecho a nuestro autoliderazgo y a la libre inteligencia.


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