Mujer y liderazgo. Cómo establecer una comunicación asertiva y respetuosa

Mujer y liderazgo. Cómo establecer una comunicación asertiva y respetuosa

Mujer y liderazgo es parte de una serie de publicaciones que iré presentando para que reflexionemos juntas como mujeres, e invitemos a los hombres a reflexionar también. En esta oportunidad voy a hablarles de lo relevante que es para nosotras el establecer una comunicación asertiva y respetuosa en un camino de doble vía. El cual vamos a transitar desde la amabilidad, la empatía y sabiendo expresar nuestros derechos, de ese modo tendremos mayores probabilidades de recibir de retorno un trato similar. También, estaremos enseñando con la práctica a las nuevas generaciones.

Porque conocer y manejar nuestras emociones para liderar nuestro día a día, como mujeres, es un reto que se puede asumir desde tempranas edades, siempre y cuando tengamos la guía adecuada. Aprender a comunicar las emociones de manera asertiva, desarrollar las habilidades de la escucha activa y la empatía son herramientas que nos ayudan a asumir nuestro liderazgo femenino en estos tiempos desafiantes, en el que pareciera que tenemos las mismas oportunidades que nuestros compañeros masculinos y, no obstante ser banalizadas y estereotipadas como parte de un modo de relacionamiento en el que se desarrolla un juego de poder que va desde la sutileza de lo imperceptible, hasta la violencia de genero.

La comunicación como proceso que implica el intercambio de información, es para los seres humanos una acción que se da en la relación del lenguaje y la emoción. Es decir, todo quehacer humano se da en el lenguaje, y este quehacer se genera desde una emoción. De allí que el lenguaje produzca cambios continuos y constante en nosotros y en la forma en cómo nos relacionamos con los demás.

Cuando nos comunicamos, cada cual escucha desde sí mismo. En la comunicación no es el otro el que genera en mí una emoción– la rabia, la alegría- soy yo desde mi misma que en conversación con el otro reacciono, o no, de acuerdo a cómo escucho lo que escucho desde mi propia historia personal.

La emoción estará ligada a la conversación, puesto que surge en la dinámica relacional. Pues, si se quiere conocer la emoción del otro basta con mirar sus acciones. Si se quiere conocer la acción del otro conviene empatizar con su emoción. (Carvajal, 2015)

Entonces si en la comunicación influyen las emociones, el contexto en el que estamos, el canal que estemos utilizados, el estar y ser consciente de la retroalimentación. ¿Qué podemos hacer para ser más asertivas y comunicarnos de manera más amable, tanto con nosotras mismas, como con quienes nos rodean?

  • Desarrollar la empatía, esa capacidad que tenemos los seres humanos de comprender los sentimientos y emociones de nuestros semejantes.
  • Comunicar sin juzgar y sin evaluar.
  • Aprender a sustituir los juicios y evaluaciones, por observaciones respetuosas. Con esta práctica desarrollaríamos una habilidad social que nos va a permitir expresar nuestros derechos, ideas, necesidades y sentimientos de forma conscientes, clara, honesta y sin tener que herir a los demás
  • Entender que como mujeres podemos apropiarnos del lenguaje, de cómo lo usamos y de cómo decimos lo que queremos comunicar. De esta manera seremos responsable para cambiar lo que queremos cambiar y no víctimas del contexto.
  • Escuchar de manera activa la sabiduría profunda de nuestras mayores, para entender por qué y para qué estamos transitando nuestra muy particular historia de vida. Entonces, hallaremos una respuesta asertiva de cómo mudar lo que ya no es sano, para así asumir nuestro autoliderazgo.

Fuentes citadas:

Carvajal, B. (2015) Visión sistémica y gestáltica del apoyo comunicacional al paciente oncológico. Revista Salud, arte y cuidado. Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”. Barquisimeto, Venezuela. Volumen 8. (1) 49-62.

Imagen de StockSnap en Pixabay



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