Mujeres ¡superpoderosas! ¿Heroínas?

Si creían que las princesitas de los cuentos de hadas nos han dañado el cerebro, esto un juego de niños comparado con lo que han hecho las “heroínas” de los cómics. Son mujeres valientes, fuertes (parecen fisicocultiristas), incansables, dotadas de “súper poderes” capaces de levantar coches, volar miles de kilómetros, con talentos inimaginables dignos de toda una PODEROSA. Pareciera que estas heroínas, que sacudieron la cabeza de muchas mujeres de mi edad en nuestra infancia, no necesitan a nadie, se las arreglan solitas. Ellas están para ayudar sin chistar ni quejarse, y no solo a sus amigos cercanos, no, no ,no, noooo ¡A TODA LA HUMANIDAD! Y se ofrecen al mundo con todo su “poder”, olvidándose muchas veces de ellas mismas.

Si analizo algunos comportamientos muy conocidos, podría decir que algunas de nosotras somos como la Mujer Elástica, nos amoldamos, nos adaptamos y readaptamos a cualquier persona, trabajo, ambiente o situación por extrema que parezca y a toda costa, aunque pongamos en juego la tonicidad muscular de nuestro cuerpo.

Otras, utilizamos el avión de la Mujer Maravilla, que tiene la virtud de ser invisible, para usarlo en nuestra vida como muro trasparente para protegernos de cualquier peligro… pero también del amor. ¿Alguna vez se han preguntado la de veces que ella se sintió mareada de tanta vuelta?… ¿se lo dijo a alguien?… ¿se quejó?… nooooooo de eso nada, ella firme en su impostura (seguro que lo aplaca tomando Dramamine o cualquier cosa para la Laberintitis).

Y  la gemela de Los gemelos fantásticos recuerdan esto ¡Poderes de los gemelos fantásticos ACTíVENSE! Pues algunas de mis amigas son así: ¡En forma de mocho para la limpieza!, ¡En forma de biberón!, ¡En forma de amante obligatoria!, ¡En forma de cocinera!, ¡En forma de consejera sentimental! ¡En forma de la mejor amiga!… y terminamos adquiriendo la forma que todo el mundo desea y necesita, pero que muchas veces nada tiene que ver con lo que nosotras queremos de verdad.

Otras van por la vida a lo Gatúbela o Catwoman, vestidas de cuero, misteriosas, liberales, con el látigo en mano y enmascaradas de “Diosas sexuales sin sentimientos”… cuando en el fondo somos unas gaticas dulces que lo único que deseamos es que nos abracen… o como mínimo nos llamen al día siguiente.

Las que tienen complejo de Super girl van de misión en misión, se las pasan volando por los aires sin parar un minuto a descansar  y mientras más fuertes, más rápidas y más valientes seamos mejor… pero basta con que nos muestren un poquito de Criptonita sentimental, para vernos quebradas en mil pedacitos  por la caída.

Y yo me pregunto ¿Para qué? ¿Vale la pena ser tan valiente?, ¿Vale la pena ser tan dispuestas, tan “fuertes” en apariencia, como que todo lo podemos, todo lo soportamos y nada nos supera? No lo creo. Hay algo extraño en nuestro inconsciente colectivo femenino, se los digo porque lo he vivido, que por ser independientes y libres, creemos que no necesitamos de nadie y eso es falso. Se nos olvida mucha veces que somos humanas, que necesitamos dejar la capa, el látigo y los poderes de un lado para aceptar una ayuda, un elogio, y un “te quiero” de vez en cuando. Que mientras más pasan los años y nos valemos por nosotras mismas, nos da el poder y nos monta en la palestra de las heroínas, donde  “Ningún hombre no va a venir a mantenerme a mí, yo me basto sola” (escuché de la boca de una amiga)

¡CARAMBA!… de vez en cuando viene bien ser mujer florero por un tiempo, pienso yo, como para descansar un rato, eso ni te hace frágil ni te convierte en víctima. Entiende que tu poder como mujer no te lo va a quitar nadie que venga a darte su mano para sacarte a bailar y regalarte un abrazo para que llores si lo necesitas, porque es más heroína la que acepta sus derrotas y bajones cuando los tiene.

 



Deja tus comentarios aquí: