Muéstreme sus papeles

Alabama es la nueva Arizona. Luego que un juez decidiera que la ley estatal contra la inmigración ilegal no contradice las leyes federales, las autoridades podrán visitar las escuelas públicas para verificar el estatus de los jóvenes. También podrán detener conductores con “una sospecha razonable”, y si el inmigrante no tiene sus documentos a la mano, se considerará un delito menor. El Gobernador de Alabama, Robert Bentley, asegura que aplicará la “ley migratoria más fuerte de los Estados Unidos”.

Volvió la temporada de la piñata con los inmigrantes.

Las primarias republicanas han llevado el debate a punto de ebullición. El futuro de once millones de inmigrantes indocumentados es un tema que atrae votos. O los ahuyenta. El Gobernador de Texas, Rick Perry, otrora favorito en las encuestas, tuvo un bajón por apoyar una ley que le permite a los estudiantes indocumentados entrar a las universidades del estado con matrículas preferenciales. “Dejar a estos jóvenes sin educación es condenarlos a la pobreza” dijo Perry, un candidato que me eriza los pocos pelos que me quedan, pero acá (quizás por accidente) tiene razón.

Muestreme-sus-papelesEstá claro. Estados Unidos tiene que resolver el problema migratorio; pero perseguir a la gente no es el camino correcto: el Centro Pew señala que 3/5 del total de indocumentados tienen más de 10 años en el país. Son más de 6 millones y medio de personas que han engranado en el aparato económico y que podrían pagar impuestos. Si tuvieran papeles. Para eso hace falta la reforma integral que abra un camino justo y claro. La solución no está en cerrar puertas y levantar muros, sino en manejar el capital humano que representamos los inmigrantes.

Y mientras aumentan las condenas por delitos migratorios (35% de las causas graves que procesan los tribunales son por esta razón, 90% de ellas cometidas por latinos) la Casa Blanca y el Congreso miran para otro lado. Obama prometió una reforma en el primer año de su mandato y ahí quedó. Culpar a los republicanos de saboteadores ha sido su excusa, pero la verdad, tras sufrir en otros temas ni siquiera asomó el debate.

Detrás de Alabama vienen otros estados. El resultado será una colcha de retazos con leyes locales, y quizás, una decisión de la Corte Suprema. Y mientras tanto la política sigue dándole palo a la piñata. Sin resolver el problema.

 



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