¿Nacimos solos y nos vamos solos?

¿Crees en esa afirmación? Yo en lo personal difiero completamente, permíteme contarte el caso de una amiga amada que tenía dificultades para concebir hijos; ella pasó por tratamientos muy dolorosos, costosos y que retaban su fe una y otra vez para poder concebir un hijo donde una y otra vez el resultado era fallido. Ella me contó que uno de los médicos en USA le dijo que tenía que tener paciencia porque si bien la ciencia había avanzado mucho en el campo de la fertilidad, la llegada de la vida dependía básicamente de la unión de papá, mamá pero por sobre todo de la bendición de Dios. Gracias a Dios lo logró y hoy dos hermosos hijos iluminan su vida.

Con este ejemplos de tantos que hay quiero mostrar que eso de nacer solos es una posición muy limitada, cada persona representa en si misma un milagro y su llegada por tanto no es un fenómeno aislado sino que corresponde a un propósito, de modo que nadie puede nacer solo, por el simple hecho que para que nazcas requieres de la bendición y permiso de Dios.

En el transcurrir de la vida tampoco andamos solos, requerimos de otros para continuar, en un principio de forma dependiente (cuando somos pequeños) para luego avanzar hacia la interdependencia donde el amor es el principio, el norte y la clave de la vida, es desde el amor propio y hacia los demás donde la vida cobra un propósito milagroso… en caso contrario no tendría mayor sentido a no ser desde un punto de vista biológico.

Finalmente viene la despedida de este plano donde tampoco creo que nos vamos solos, obvio que no solemos morir con nuestros seres queridos (afortunadamente) pero lo que sí dejamos acá es lo material e innecesario en nuestro avance espiritual pero, las vivencias, el amor, los afectos, los lazos espirituales sé que se van con nosotros porque son infinitos como de igual manera quedarán en los corazones y en el alma de quienes nos amaron por siempre.

Llegamos acompañados de Dios y del amor y así nos vamos…



Deja tus comentarios aquí: