Necesitar Menos para Vivir Ligero

Necesitar Menos para Vivir Ligero

No hay mayor pobreza que la de aquel que es poseído por sus tenencias. Sin embargo, cuando le pregunto a la gente si prefiere necesitar menos o tener más, siempre dicen que sus problemas se resolverían si tuviesen más. Las personas no saben vivir con lo que tienen, hasta que lo que tienen los esclaviza. Hoy hablaremos acerca de lo que sucede cuando eliges necesitar menos, para vivir ligero.

Menos que cuidar

Recuerdo cuando vivía en Venezuela hace seis años, iba en el metro de la casa a la oficina en la mañana, y luego de regreso. En mi bolso siempre llevaba mi computador, pero como no estaba atado emocionalmente a ella, la llevaba sin miedo. En mis viajes, me daba cuenta de que había personas que llevaban cosas valiosas porque su lenguaje corporal los delataba. Entraban viendo a todas partes para asegurarse de que no hubiese peligro, y salían igual con actitud extraña.

Quienes viven ligero, no emiten energías de miedo. Es gente confiada, tranquila y pacífica. Es gente que sabe que lo que es realmente importante y fundamental en sus vidas jamás les podrá ser quitado, robado o dañado.

Separar precio de calidad

Este es un tema muy recurrente en las conversaciones acerca de cómo vivir en armonía financiera con lo que se tiene aquí y ahora. Saber separar precio y dinero nos va a permitir conseguir cosas muy buenas a precios accesibles. Las personas, cuando pagan una marca, están pagando por una inversión de marketing para que ese algo luzca de calidad. Pero hay productos cuya mayor inversión está en hacer un buen producto.

Quienes viven ligero no dependen de marcas para sentirse valiosos. Saben que cada producto que compran y cada servicio que contratan está seleccionado por su funcionalidad, más que por su apariencia.

Enfocarse en lo que vale

Aquello que realmente es valioso lo es porque nos lo llevamos con nosotros. Eso nos permite diferenciar el carro lujoso para llegar más rápido, de la bicicleta que nos hace conscientes del trayecto. Viviendo en un pueblo donde predomina el transporte ecológico, me doy cuenta de que incluso el humor de la gente es diferente. Quien va en carro siempre consigue tráfico y no tiene posibilidad de tomar otra vía. Los que van en bicicleta no experimentan ese estrés y tienen la libertad de tomar otras rutas.

Quienes viven ligero saben diferenciar entre calidad de vida y vida de calidad. Justo al lado de mi casa tengo un vecino que hace poco cumplió 90 años, pero su vitalidad lo hace lucir como de setenta. Siempre ha vivido simple, duerme tranquilo y sabe que, aunque no es eterno, se va a llevar muchas cosas que otros no han podido vivir, por andar tratando de sostener un estilo de vida recargado y ostentoso.

Si vives en una casa cuya hipoteca te hace trabajar más de la cuenta, si tienes un vehículo con asientos que casi siempre están vacíos y si tienes un estilo de vida que no te permite relajarte, tal vez sea hora de aprender a necesitar menos.



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