Negocios rentables Vs. misiones sustentables

Negocios rentables Vs. misiones sustentables

Existen dos tipos de emprendedores: los que se mueven por el dinero y lo que pueden obtener a través de este, y los que se mueven por un propósito mayor con una base financiera que lo sostenga. Yo trabajo con los segundos, porque no siempre ganan primero, pero ganan a través del tiempo. En este artículo vamos a conocer dos características de aquellos que trabajan por amor y ganan por retribución.

El punto de enfoque diario

La gente que hace lo que ama no necesita motivación, porque el mismo acto de trabajar es una motivación en sí misma. No están evitando trabajar, no tienen rechazo al trabajo. Esta gente se levanta tempranito y contenta, consciente de que hoy van a bendecir el mundo con lo que tienen para dar. Conozco personas que ni siquiera planifican, pero el amor que ponen cada día hacer crecer exponencialmente lo que hacen.

Quienes buscan la rentabilidad están siempre buscando lo que falta, comparándose con el otro e incluso averiguan cómo fue que el otro lo logró. Necesitan bebidas energéticas, un montón de café para concentrarse y hasta quien los lleve de la mano para que concreten tareas. No es un regalo lo que dan, es una transacción en la que siempre sienten que no reciben lo suficiente.

La claridad del servicio

Quien sirve como una expresión de su alma conecta intuitivamente con las personas. Conoce la historia de cada cliente y lo cuida incluso, después de haber terminado la relación. Sabe despedir amorosamente de aquellos a quienes no puede servir, y les desea siempre lo mejor para que les vaya como ellos desean. Lo interesante es que quienes salen sin apegos ni dramas terminan recomendando ese negocio, porque la no coincidencia de intereses no implica conflictos, sino amables despedidas.

Quienes buscan la rentabilidad primero, viven sacando las cuentas de lo que cuesta esa atención a quien paga. Su creencia básica es que la gente solo quiere sacarle provecho y que el negocio tiene que adelantarse. Se crean contratos llenos de letras pequeñas con millones de excepciones para no entregar lo prometido. Aparentan un éxito que no tienen y contratan especialistas que maquillen los números, los resultados y la imagen de la empresa.

La relación con el dinero

Quienes aman lo que hacen, tienen claro que el dinero es la bendición de sus talentos. Llevan los números en orden como algo que hay que cuidar, pero no como la razón de su existencia. Saben vivir en armonía financiera, sin importar cuánto tengan.

Aquellos que viven enfocados en la rentabilidad ven los negocios como una guerra donde gana el que más aprovecha. Pagan poco a sus empleados y cobran mucho a sus clientes. Viven en la avaricia, prefieren morir que ayudar.

Ser rentables no es el problema, el problema viene cuando la rentabilidad es el único filtro a través del cual se toman las decisiones. En más de una ocasión yo he dado de más, ofrecido de gratis y ayudado a quien lo necesita. Más temprano que tarde, la vida me ha confirmado que no hay nada más rentable que crear negocios a partir del amor a lo que se hace.



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