Nesting o el arte de no hacer nada en casa

Nesting o el arte de no hacer nada en casa

Probablemente nunca te hayas encontrado con este término, al menos así fue mi caso, a pesar de que tengo años practicándolo sin saber que existía una definición para ello. Su traducción literal al español es “anidando”. Se refiere a la tendencia actual, cada vez más popular, a quedarse en casa durante el fin de semana haciendo actividades cotidianas o simplemente no haciendo nada.

En la sociedad de hoy en día, en casi todo el mundo, nos movemos de una manera cada vez más acelerada, más enajenada y materialista. Vivimos en constante carrera, saltando de un lado a otro, apegados a un horario y en continua conexión mediática. Esto ha hecho que algunos comencemos a valorar nuevamente nuestro hogar como lo que realmente es, un lugar de acogida, donde nos sintamos cómodos, desacelerados, en el que podamos estar solos, en contacto con nuestros familiares más cercanos, amigos y mascotas.

La idea es tomarnos el tiempo que necesitamos para estar con nosotros atentos al aquí y al ahora, leyendo un libro, meditando, haciendo jardinería, viendo capítulos de nuestra serie favorita, cocinando sin apuros un buen plato para compartir con tu pareja o amigos o simplemente estar tirados en el sofá.

El estar en casa un fin de semana nos permite lograr ese equilibrio entre el estar ocupados y tener el tiempo de no hacer nada, de descansar sin necesidad de estar “produciendo”. Es una forma de bajar la ansiedad, descansar sin gastar dinero. A veces no es fácil, porque al estar todo el tiempo ocupados, tener tiempo libre nos puede generar sensación de culpa por no estar haciendo algo útil.

Los italianos lo llaman il dolce far niente (lo dulce de no hacer nada). Nada, paradójicamente, puede ser incluso hacer cualquier actividad que nos guste desde tomar un baño de agua caliente hasta prepararse un té. Es por eso que no forma parte de este enfoque el aprovechar el tiempo de estar en casa para hacer actividades que teníamos acumuladas o en la lista de cosas por hacer como obligaciones tales como limpiar la casa, lavar la ropa, organizar el closet, entre otras. En otras palabras, es utilizar el tiempo de estar en casa para hacer actividades que realmente nos gustan.

En esta época estamos casi obligados a pertenecer a grupos, cumplir diversos roles a la vez, a responder a lo que otros esperan de nosotros. Es tanta la presión social que hay allí afuera que es necesario aislarnos en nuestra casa, en nuestro refugio. En este punto vale la pena considerar que el eje central de esta tendencia es hacer algo que nos genere bienestar, que baje nuestro nivel de cortisol (hormona asociada al estrés), es una forma de autorregularse, por lo que no debe confundirse con el mecanismo consciente o inconsciente de llenarse de actividades para huir de uno mismo.

Tampoco debe confundirse el nesting con el aislamiento o retraimiento que buscan personas que sufren de ansiedad social, de miedo por lo que hay allá afuera, de episodios de depresión o de duelo. En estos casos es evidente que pueden necesitar de ayuda de algún profesional y no corresponde con el fin último de buscar en casa el lugar y el momento para descansar y encontrarse con uno mismo y con los seres más cercanos.



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