Ningún secreto: un update de la ley de atracción

Gracias a muchos libros y algunas películas recientes, la Ley de la Atracción se convirtió en una especie de cliché de la espiritualidad. Si bien la popularidad que consiguió el film «The Secret» ayudó a que muchas personas que se sentían ajenas a esta temática de lectura y práctica, comenzaran a acercarse y abrirse a nuevas ideas; se habló y escribió tanto de esta regla metafísica que me suena un poco gastado.

Será por eso quizás, que estas líneas no figuraban entre mis ideas para plasmar en papel. De todas maneras, si le das una segunda leída a mis artículos Eso que estás pensando lo estás creando y Orar y agradecer abriendo el corazón verás que allí hay suficiente de la Ley de la Atracción, pero no bajo ese nombre.

Sin embargo días atrás una amiga cercana me pidió un favor especial, un ¨Update¨ sobre el tema. Y siendo honesto, no me viene nada mal actualizarme yo también, y no perderlo de vista.

Lo primero es que la Ley no es ningún secreto. Nos demos cuenta o no, siempre la estuvimos y estamos utilizando, ya que funciona naturalmente por ser un principio que rige a la energía.

Toda energía vibra a una determinada frecuencia y atrae, por magnetismo, aquello que vibra a un ritmo similar. En el universo todo está hecho de energía, incluidos los pensamientos y sentimientos que tenemos. Es decir, que las ideas, emociones y creencias, atraen lo que vibra igual. Tu vida es el reflejo de como piensas y sientes.

Por lo tanto, no es ninguna ¨casualidad¨ que estés leyendo este artículo. Lo atrajiste.

A veces sucede que cuanta más fuerza hacemos, menos atraemos lo que queremos. Por eso no es necesario dar tantas vueltas con la imaginación, sino enfocarnos en llevar una vida consciente, estar alegres, serenos, optimistas, abiertos al cambio y confiar en el universo. El resto llegará por añadidura.

Cada día cuando despierto en la mañana, me recuerdo una clave. Y la voy a compartir con todos ahora: ¨Agradecer es una de las intenciones creativas más poderosas¨. Agradezcamos todo. Todo, todo. Tan simple como eso, y la Ley de Atracción no dejará de asombrarnos.



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