No estamos rotos ni venimos mal de fábrica

No estamos «rotos», ni venimos mal de fábrica.

No tenemos que ser «mejores», ni repararnos.

En el camino encontramos mucha gente diciendo que «quiere ser mejor persona» y otra tanta diciéndonos cómo podemos serlo.

Pero ciertamente, no creo que tengamos que ser mejor de lo que somos.

Creo que todos somos… magníficos seres.

Sin embargo, encontramos…

Revistas diciéndole especialmente a las mujeres cómo «debemos» lucir, para ser amadas y aprobadas…

A los hombres, diciéndoles qué autos comprar o qué técnicas usar para tener más mujeres…

Videos diciéndole a nuestros jóvenes cómo ser aceptados o más «cool»…

Estamos bombardeados de información que deja por fuera nuestra VERDADERA grandeza.

rotosNo, no estamos «rotos», ni venimos mal de fábrica.

No tenemos que ser «mejores», ni repararnos.

Sólo tenemos que SER quien realmente somos.

No es la voz del afuera —amigos, familia, espejo, sociedad, pareja, creencias— la que dicta quiénes somos.

Muchas veces, aún después de haber reconocido nosotros nuestra grandeza, otros, no lograrán verla.

No nos «VEN».

Y está bien.

Donde unos ojos no nos ven… otros nos encuentran.

Podemos aprender más o saber más de cualquier asunto, si nos entusiasma.

Y está bien.

Podemos hacer más y de mejores formas.

Y está bien.

Pero el asunto de «arreglar nuestra vida», «de vivir la vida que queremos» no pasa ni por cuánto sé, ni por cuánto hago.

De ser así los premios Nobel o los obreros tendrían las vidas que anhelan.

Y no, no todos la tienen.

Es sólo cuando despierto de mis hipnosis (las de mis creencias limitantes)…

…cuando me conecto con el SER que verdaderamente soy…

…que empiezo a experimentar la vida que quiero.

Algunas personas dicen que «no pueden» hacer algo al respecto.

Otras que no tienen tiempo para ocuparse de quiénes son, porque están muy ocupados «viviendo», trabajando, o haciendo algo para pagar sus cuentas.

Es respetable.

Pero no necesariamente cierto.

La vida está esperando que salgamos del remolino de nuestra cotidianidad…

Para empezar a vivirla…

Desde nuestra autenticidad.

Cuando lo queramos REALMENTE…

Cuando nuestro deseo de conectar con nuestra grandeza y poder, sea más grande que el miedo…

Entonces…

Es cuando encontramos el camino.

Desde este aquí y ahora, desde quien SOY… TE VEO.

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