No hay nada que temer

Observemos: cada detalle, cada suceso es un regalo ¿por qué empeñarnos en ver el lado “oscuro” de todo?

Desde respirar hasta observar un excelente video realizado por mi amigo Julio Martínez. Desde disfrutar un hermoso atardecer, hasta escuchar una canción bellamente interpretada por Allan Phillips.

Cada día tenemos la oportunidad de dejar de enjuiciar, enojarnos, quejarnos, victimizarnos, deprimirnos. Cada día podemos sonreír, dar una palabra de aliento, modificar un pensamiento, cambiar una actitud, agradecer, cuidar nuestra salud, hacer silencio y escucharnos, sintonizarnos con la paz, la abundancia, la alegría y el amor que somos. Sin miedo, sintiéndonos seguros y pensando que todo está bien.

Salgamos de nuestra zona de confort

Una manera de crecer es poniéndonos incómodos. El manual de instrucciones que traemos sólo se activa cuando respondemos a los desafíos de la vida.

Porque todos llegamos a un cierto nivel de conveniencia, de conformarnos con poco, de acostumbrarnos a la mediocridad conocida y supuestamente segura.

Pero en algún momento, esa comodidad se vuelve incómoda y sabemos que tenemos que cambiar algo. Atrevernos a salir de esa área significa transformación. Y eso, aunque suene contradictorio, da miedo.

Y ¿qué es el miedo?

Lo contrario al amor, que no reconocemos ni vemos. La desconfianza que nos invade cuando nos sentimos solos, desgraciados, perdidos…
Hemos creado inconscientemente nuestros miedos, y también podemos conscientemente disolverlos.

Un error común es pensar que sólo la información hará el cambio que anhelamos. Pero el auténtico cambio se producirá cuando llevamos esa información a la práctica. Esto también da miedo. Tenemos que aprender a internalizar que el miedo es una gran mentira.

Cuando nos damos cuenta de que hacemos y pensamos lo mismo de siempre, tomemos una pausa y apliquemos una nueva actitud, una y otra vez hasta que se internalice.

A veces creemos que sólo pensando resolveremos todo. Y resulta que nos llenamos de pensamientos repetidos, jamás encontraremos la solución desde la razón.

El juego de la vida es ser felices

No somos simples peones en el juego de la vida. Pero no es un juego fácil, no se nos enseña externamente las reglas: se aprende a medida que se va desarrollando.

Como decía Eudomar Santos, “Como va viniendo, vamos viendo”, un personaje emblemático de “Por estas calles”, telenovela venezolana transmitida en los 80.

Queremos que aparezca un manual de instrucciones, cuanto más complicado mejor. ¿Por qué será que a veces preferimos lo complejo a lo simple?… será para después no cumplirlo porque es muy complejo… hay que echarle la “culpa” a alguien.

Buscamos gurúes y libros de autoayuda para luego echarles la culpa cuando nos fallen. Claro que podemos buscar ayuda para clarificarnos, pero es tiempo de mirar adentro y descubrir que ya venimos con las instrucciones, sólo que no nos damos cuenta que ya las tenemos.



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