No le tengas miedo al coco

No le tengas miedo al coco

Cuando comienzas a cuestionarte las dietas que dicen “no comas grasa porque es malo”, podrás darte cuenta que no todo es blanco y negro, que hay matices, comprenderás que vivir sin comer grasas no es aconsejable y que no todas las grasas son iguales.  El coco, por ejemplo, es el fruto más calórico que existe (100 gramos de coco contienen 360 calorías); de los 100 gramos, 40 gramos son de grasa, 4 gramos de proteínas y 15 gramos de carbohidratos (10 gramos son de fibra dietética y 5 gramos de azúcares). El 85-95% de las grasas del coco son grasas saturadas, razón por la cual se ha considerado perjudicial para la salud por cuanto podría aumentar los riesgos de enfermedades cardiovasculares.

Las grasas saturadas del coco son, en gran parte, grasas de cadena media conocidas como triglicéridos de cadena media (MCT, siglas en inglés). A diferencia de otras grasas saturadas, las MCT han demostrado tener un efecto positivo para la salud. En un estudio publicado en 2003 en la revista Obesity Research se comprobó que la inclusión de MCT en la dieta aumenta la utilización de las grasas de cadena larga (depósitos de grasa en el cuerpo) como fuente de energía, promoviendo la pérdida de grasa corporal.

La ingesta moderada de coco nos proporciona ventajas, tales como:

  • Favorece el metabolismo lipídico, o lo que es lo mismo, favorece la utilización de las reservas de grasa del organismo como fuente de energía. Por lo tanto, aumenta la producción de energía para nuestros músculos y cerebro.
  • Al promover la utilización de la grasa corporal como fuente de energía reduce el metabolismo de la glucosa, disminuyendo los niveles plasmáticos de lactato, lo que indica una menor acidez en la sangre durante el ejercicio.
  • Favorece la sensación de saciedad, y regula el tracto intestinal por su alto contenido en FIBRA.
  • Finalmente, al parecer, la ingesta de coco previo al ejercicio podría contribuir a disminuir el peso corporal.

Esta es la parte que tiende a confundir… Si simultáneamente comemos carbohidratos simples (chucherías, helados, dulces, galletas)  y coco, nuestros músculos prefieren la grasa del coco y la glucosa sanguínea se eleva, aumentando la producción de insulina. Por esta razón, ¡debemos ser cautelosos! El coco hay que comerlo con proteínas, solo o con carbohidratos complejos (arroz y cereales integrales o verduras) ya que de esta forma se eleva muy poco la glucosa en sangre.

Aunque es muy beneficioso en cantidades normales, creo que no se debería abusar de la grasa del coco si no se sigue una dieta baja en carbohidratos simples o si no poseen una vida activa como los deportistas, por el riesgo de consumir demasiadas calorías y aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En conclusión, el coco es un alimento realmente interesante para deportistas y personas activas que sigan una dieta basada principalmente en pescado, vegetales verdes, frutas y lácteos descremados. El coco favorece la sensación de saciedad, regula el tracto intestinal,  favorece un metabolismo lipídico, reduce el porcentaje de grasa visceral y si usted tiene exceso de grasa corporal probablemente pierda peso.



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